20 julio, 2021

Otro Jeremías llora en la barca de Pedro

 "Mi alma llorará en secreto por vuestro orgullo; llorará sin descanso y mis ojos derramarán lágrimas, porque el rebaño del Señor es conducido al cautiverio"          (Jer 13,17). 

 

Hay católicos que defienden con uñas y dientes las piedras de su catedral o del Vaticano. Es decir, la estructura, la Iglesia material o el concepto de institución. Pero no tienen el menor reparo en agredir, despreciar o humillar a las "piedras vivas" que difieren de sus planteamientos. 

El Señor no nos dijo que defendiéramos ninguna estructura, ni templo alguno y menos que lo llenásemos de ídolos. Lo que dijo fue: "Amaos unos a otros como yo os he amado" (Jn 15,12). "Cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis" (Mt 25,40).

Asaltar la Navidad desde dentro

    Si llegan disfrazados de incoherencias, son bandidos, no pastores       Nos quejamos los cristianos, algunos al menos, de que la gente n...