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22 febrero, 2025

Bienaventuranzas: ¿Utopía o Coherencia?





Quizás no haya texto del Evangelio más tergiversado que las Bienaventuranzas, por dos causas, me parece a mí:

 - Tomarlo al pie de la letra

- Sacralizarlo, convirtiéndolo en un "mantra sagrado" petrificado por los siglos.

 ¿Será que Jesús era incoherente y tontito?

Bienaventurados los POBRES:

En contra de la "tradición judía de la prosperidad", demostración de la aprobación de Dios. En contra de la racionalidad de la ley que rige el mundo: "ley de la causalidad" (a tal causa tal efecto, todo son consecuencias). ¿Lo ignoraba Jesús?

¿Será por eso que eligió gente sencilla, pero acomodada, como compañeros? ¿O que sus amigos preferidos fueran pudientes, como Lázaro por ejemplo? ¿O que vistiera una túnica inconsútil, privilegio de ricos?

"Sin coherencia" no hay interpretación posible a nada de lo que predicó Jesús. Los conceptos de "pobreza" y "riqueza" son de los más manipulados de este mundo, con nefastas connivencias de la religión.

Y así hemos desembarcado en la realidad de muchos religiosos que defienden a políticos comunistas o aledaños, que multiplican los pobres y los mantienen esclavizados con migajas. Echad un vistazo al mapa, por favor…

Cuando el monstruo se ha establecido y devorado toda prosperidad y libertad, entonces esos mismos religiosos, que le abrieron las puertas, se rasgan las vestiduras.

¡Ojo con los que esclavizan, aunque se disfracen de ángeles! Jesús llegó para liberar.


Para colmo tenemos el reverso de una "Iglesia embustera" que atesora oro, arte, museos, edificios faraónicos e ídolos recubiertos de coronas de oro, joyas y riquezas sin fin. Pero se llama "pobre" a sí misma… Creo que sí. ¡Pobre de Evangelio auténtico, para nuestra desgracia!

Bienaventurados los que tienen HAMBRE: 

¿Será por eso que Jesús multiplicó los panes y peces para saciarla? ¿Será por eso que le llamaban comedor y bebedor? ¿O será por eso que se apuntaba a cualquier banquete, aunque fuera de pecadores ricos y familias bien nutridas?

El HAMBRE es un mal y por tanto infeliz. Es una realidad, nunca deseable, contra la que hay que luchar.

 Si perdemos la perspectiva de la REALIDAD y la COHERENCIA no entenderemos nada del "mensaje de Jesús". 

Le reduciremos a "tontito útil", víctima propiciatoria para el perdón de los pecados, como hace reiteradamente nuestro Pablo, desde su religiosidad primitiva y sacralizada, es decir, absolutizada por los siguientes patronos de la Barca.

Hemos traicionado el "mensaje de humanización" que nos dejó Jesús, hasta el punto de confundirlo con "un gurú sagrado, utópico, inalcanzable y sangriento", bajado del cielo con la única finalidad de conseguir un "PERDÓN" ya derramado desde la eternidad por la Infinita Misericordia. Es decir, "un gurú inútil y totalmente prescindible".

Y todo por no evolucionar a la LUZ del Espíritu que el propio Jesús derramó, perpetuando una "religión primitiva" y su "ideología del pecado". Donde seguimos atrapados, sin voluntad alguna de conversión, es decir, inteligente y coherente evolución. El mandato del Génesis (que llaman palabra divina) lo hemos convertido en: "Creced, multiplicaos e imitad a los hebreos, no tenéis nada que gobernar y cambiar".

Con mi ínfima lucecita, me parece ver a Jesús hablando en parábola de ACTITUDES y VALORES en dos grupos de Bienaventuranzas:


A) Bienaventuranzas de COMPASIÓN y AYUDA:

A los que tienen hambre, sed, necesidades básicas o lloran por cualquier causa, no podéis dejarlos tirados, tenéis que apoyarlos, auxiliarlos, levantarlos y abrazarlos.

A los que ponen su fin en las riquezas, en el estómago, en la imagen, en las risas superfluas y en la fama, también tenéis que ayudarlos porque caminan hacia su deshumanización, cultivando su naturaleza animal solamente.

Porque la compasión y la ayuda son la "actitudes del reino de Dios" que lleváis dentro.


B) Bienaventuranzas de COMPROMISO:

A los mansos, enamorados de la PAZ y la humildad; a los misericordiosos que aman, perdonan y auxilian; a los limpios de corazón que caminan sin engaños, trampas y egoísmos; a los que promueven el orden y la justicia de las "leyes de la naturaleza" que concretan la auténtica Ley de Dios; a los que contra viento y marea son constantes en el rumbo abierto por la LUZ de Jesús.

A todos éstos debéis imitarles, apoyarles, defenderles, porque son coherentes con el compromiso, que adquirieron en el Bautismo, de seguir a Jesús y cultivar la semilla del "reino de Dios" que late en el interior.



En el lenguaje de hoy las Bienaventuranzas sonarían así:


Dichosos los pobres, los desprendidos, los que no se dejan tentar por la materia y la avaricia, los que saben vivir con lo necesario. Tendrán menos problemas, valorarán y vivirán su fondo espiritual, estarán más atentos a los menos dotados y vivirán con más libertad. El día en que lo entendamos seremos más humanos.

Dichosos los mansos, los que vacían su corazón de violencia y agresividad. Son un regalo para nuestro mundo violento. Cuando todos lo hagamos, podremos convivir en verdadera PAZ.

Dichosos los que lloran porque el llanto es la puerta para bajar al consuelo del fondo donde nos habita el Padre.

Dichoso los que lloran por compasión al ver sufrir a otros. Son gente buena. Con ellos se puede construir un mundo más fraterno y solidario.

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, los que viven "en orden" y defienden “el orden de la creación”. Los que siempre aspiran a una sociedad respetuosa con todos y construyen su parte. En ellos alienta lo mejor del espíritu humano.

Dichosos los misericordiosos, los que saben perdonar desde el fondo de su corazón y se compadecen de las carencias de los otros. Solo Dios conoce su lucha interior y su grandeza. Ellos son los que mejor nos pueden acercar a la reconciliación y al amor.

Dichosos los que mantienen su corazón limpio de odios, engaños e intereses corrompidos. Se puede confiar en ellos para construir humanidad y progreso.

Dichosos los que trabajan por la paz con paciencia y constancia, sin animadversión, venganza o violencia externa o interna. Son constructores del camino imprescindible para el progreso de la humanidad. Los necesitamos para curar heridas y seguir avanzando.


Dichosos los que son perseguidos por actuar con justicia respetando el "orden de la naturaleza" instituido por el Creador. Ellos nos ayudan a vencer el mal con el bien.

Dichosos los que son insultados, perseguidos y calumniados por seguir fielmente la trayectoria de Jesús. Su sufrimiento será semilla de luz, conversión, humanización y paz. Su triunfo y su corona están garantizados.

Las bienaventuranzas nos están diciendo que otro mundo es posible. Un mundo más humano, más coherente, la síntesis del mensaje de Jesús, todo coherencia, nada de utopía.

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14 septiembre, 2024

TODO son consecuencias

 No caigas en fantasías piadosas y demagogia de masas

 

Cuando eres niño y sientes una admiración ilimitada por tu padre, sigues su ejemplo espontáneamente.

Cuando llegas a adulto y descubres que es alcohólico, intentas hacerle ver los daños de su adicción. Cuando, tras muchos esfuerzos, ves que no consigues nada, entras en una profunda tristeza.

Eso me está pasando a mí con nuestra "Iglesia Reinante", totalmente alcoholizada con el poder, la prepotencia, la riqueza, la estética, la pompa, la arquitectura faraónica, la ideología arcaica y la idolatría. Todo "con buenísima voluntad", sin duda, pero con una ceguera incoherente y dañosa. 

He bendecido siempre las cosas buenas y magníficos ejemplos que me estimularon en mi niñez y juventud. Todo aquello despertó mi hambre de espiritualidad y mi relación con Dios. Pero cuando llegué a adulto fui aprendiendo a pensar y a leer el Evangelio… Y fui cayendo en el dolor de una "Iglesia publicitaria", llenita de mantras quiméricos, contradicciones, eslóganes buenistas, más que de realidades racionales. 

Una de las bebidas con las que nos alcoholizan son la "culpabilidad" y el "pecado". Ambas insistencias nos alejan de Dios porque son semilla de temor y fantástica creencia. A finales del 2023 escribí ampliamente sobre ello en una meditación titulada "Culpabilidad y Pecado, medios de sometimiento". 

Hoy quiero meditar sobre otra barrica muy antigua con la que nos venimos alcoholizando piadosamente. Me refiero a la "Voluntad de Dios" y la "Providencia". 

Nos enseñaron que todo lo que acontece es "voluntad de Dios", bien por decisión activa o bien por decisión permisiva. "Nada acontece si Dios no lo quiere o lo permite, luego TODO es su voluntad". ¡Falso de toda falsedad!

Una vez más la ideología católica responsabiliza a Dios de gracias o desgracias. Lo que nos conduce a esfuerzos interminables para "cambiar" esa voluntad divina o "conseguir" que nos sea propicia. 

"Que Dios te bendiga"… "El Señor esté con vosotros"… y muchas más absurdas palabras se dicen para impetrar la bondad divina sobre alguien. ¿Acaso puede el Padre NO bendecir o NO estar? La rutina es "una capa que todo lo tapa", hasta lo más ridículo y absurdo. 

¿Y qué hacemos para ganarnos la voluntad divina? Nos responderán sin titubear: "Oraciones, peticiones, súplicas". Así conseguiremos que Dios nos conceda lo que necesitamos. Los más perfectos añadirán: "Sacrificios"… Convencidos de que el dolor y las lágrimas son alimento preferido para "su dios". Es decir, seguimos el patrón de los israelitas, tal cual. 

Algunos ejemplitos habituales: 

- La Misa -oración por excelencia, nos dicen- es un repetitivo intento de "dar instrucciones a Dios" para que nos sea propicio. ¿Y, si el Dios verdadero es INMUTABLE, cómo pretendemos moverle y cambiar su voluntad?

- Jornadas de oración y ayuno por la Paz o por cualquier otro objetivo: ¡Inútil, absolutamente inútil! 

Está bien que desees la Paz, pero serás tú quien deberá conseguirla, no pretendas que baje del cielo por tus mágicas oraciones. Dios ya la sembró dentro de ti, aunque no la hayas encontrado ni bañado en ella. Tú eres el que tiene que sembrar la Paz con tus decisiones, privadas o públicas, cultivarla y regarla para poder cosecharla.

- Peregrinaciones a tal o cual monasterio, templo o lugar sagrado: Si no cambias tú, para nada te servirán por muchas indulgencias que te prometan. Solo te servirán si tu finalidad es cultivar tu interioridad para iluminarte y fortalecerte, acercándote al Dios que te habita.

- Ruega por mí: Inútil y rutinaria pretensión rogar a Dios por alguien. ¿Eres tú mejor que el Padre de la criatura? ¿Le enseñarás cómo atender a ese hijo querido? Lo único que cabe hacer es "orar con", nunca "por". Y aún eso en el sentido de acercarte a Dios con esa persona y apoyarte en Él, sin el orgulloso intento de doblar la mano divina (no me caben aquí los muchos ejercicios y oraciones vanas que realizamos). 

¡¡ERROR, enorme ERROR!! Por eso son ineficaces. A Dios no le podemos "cambiar" ni "influenciar". Solo le podemos "VIVIR" desde dentro y tomar nuestras propias decisiones desde ese "interior habitado".

"Nosotros somos las manos de Dios en este mundo". TODO, absolutamente TODO lo que nos acontece son CONSECUENCIAS de nuestras DECISIONES, acertadas o erróneas.

Los llamados "mandamientos" pueden ayudarte a orientar tus decisiones para no errar en la vida. Pero su cumplimiento no es garantía de éxito automático. Tu brújula está dentro de ti, en tu conciencia profunda. En la complejidad de la vida tendrás que aprender a DECIDIR desde todo lo que eres: Cuerpo, Sensibilidad, Yo cerebral (inteligencia, voluntad y libertad) y Ser profundo.

Aún así, tendrás que ACEPTAR que eres limitado y frágil, y cometerás errores conscientes o inconscientes. Pero no debes culpabilizarte o considerarte pecador, solo eres humano. 

Hay CONSECUENCIAS dolorosas e irremediables en las que solo cabe ACEPTAR y evitar nuevos errores. Eso te proporcionará la Paz, aunque no te devuelva la moto ni la pierna, por ejemplo. 

Tu gran arma, tu poderosa arma, para acertar en la vida y evitar futuras malas consecuencias es: RECTIFICAR. En el proceso cambiante de la vida tendrás que utilizar todos tus dones, pero sin olvidar que no puedes soltar el volante. Aunque tengas un magnífico coche, con potente motor, extraordinarios frenos y carrocería imponente, no podrás soltar el volante ni apartar la vista de la carretera. Te va la vida en ello, porque tú fabricas las consecuencias con tus decisiones. También te afectan en ocasiones las decisiones de otros y tus reacciones ante ellas. 

La confusión subsiguiente es sobre la PROVIDENCIA y cómo se interpreta. La gente piensa que se trata del último recurso y que Dios tenderá la mano al final. Los salmos, por ejemplo, están llenos de esta primitiva creencia, junto con las piadosas "teorías del abandono y la confianza". ¡Ya me lo solucionará Él!

Otro gran error que tiene el mismo origen que lo anterior. Se piensa que Dios puede movilizarse cuando nos ve en algún peligro, sobre todo de carencia de recursos. "Dios proveerá", solemos decir, remedando las palabras de Abraham a su hijo.

Pero la auténtica PROVIDENCIA está ya inscrita en la "leyes de la naturaleza" por la Sabiduría Infinita e Inamovible. ¿Cuántas veces das cuerda a tu corazón? ¿Quiénes ordenan al sol nacer todos los días? Pues esos, digamos, "automatismos" (leyes) son generales en toda la creación. Añádele todos los recursos de tu parte espiritual que están ahí siempre a tu alcance.


Cuando contravenimos esas "leyes preestablecidas" (auténtica providencia), las rompemos o desordenamos, sufrimos CONSECUENCIAS.

De ese desorden nacen todas las enfermedades y todos los sufrimientos. A veces por generaciones, porque las leyes genéticas hacen que los descendientes sufran las CONSECUENCIAS de los desórdenes de sus antepasados.

¿Conoces alguna consecuencia de "comer" desordenadamente? ¿Alguna enfermedad o desgracia por "copular" irracionalmente? ¿Algún dolor por "jugar" peligrosamente, en actividades de riego por ejemplo? Pues de esas actividades básicas de nuestra naturaleza animal: "Comer, Copular y Jugar" (observa el mundo animal y comprobarás que todos hacen lo mismo) se derivan CONSECUENCIAS muy variadas, buenas o malas, según el respeto por las "leyes naturales".

Y, si observas la parte espiritual (inteligencia, voluntad y libertad), quizás puedas enumerar alguna de las desgracias o triunfos de cultivar o descuidar esa parte específica del ser humano.

Observa, finalmente, las CONSECUENCIAS de vivir o no unido a una Trascendencia. ¿Quiénes son más felices, menos frágiles ante la depresión o el fracaso, etc.? Hablo del descubrimiento y vivencia de una Transcendencia interior que te habita y da vida, no del "opio del pueblo" en que muchas religiones, o parte de ellas, se han convertido.

La PROVIDENCIA está escrita y definitivamente inmersa en la NATURALEZA. Su resultado dependerá de cómo descubramos sus leyes y de cómo las vivamos o despreciemos.

La PROVIDENCIA, como toda la creación, está ya ordenada a favor del ser humano. De nuestra "AUTONOMÍA y LIBERTAD" al gobernar el mundo dependerán las "CONSECUENCIAS".

¿Te enseñan esto en tu religión? Si no lo hacen, te están engañando, te están seduciendo con las fantasías del "opio del pueblo", habitualmente con palabras excelsas, atrayentes y mágicas.

Cuando tú ya no puedes DECIDIR porque te privan de libertad o sencillamente te entregas al sueño, entonces cabe decir: "Me abandono en Ti, confío en Ti, descanso en Ti" (mi oración favorita al acostarme). O la de Charles de Foucault: "Padre, me pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras…".













Sé que las "leyes inmutables" de la Providencia, están dictadas a mi favor, pase lo que pase, siempre que yo haga mi parte y no me salga de ellas. Sé que todo está establecido para bien.

Cuando vivimos inmersos en quien nos da LUZ y FUERZA: "En Ti somos, nos movemos y existimos", y "administramos" nuestra vida haciendo activamente nuestra parte, entonces SÍ encaja el ABANDONO y la CONFIANZA. Es la historia del final de Jesús. Y, por ese camino, tras el fracaso aparente de la materialidad, siempre llega el triunfo.


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16 octubre, 2023

¿Rezar por los difuntos?

 Otra aberración piadosa de la tradición

 

Es disparatado pedir a la Misericordia infinita que tenga misericordia. Tenemos la osadía de dirigirnos a Dios
para decirle cómo debe actuar.

El "siempre se hizo así" nos lleva a una "piedad mecánica", nada religiosa, incluso ofensiva, si es que se pudiera ofender a Dios.

Toda incoherencia (negación de la inteligencia) es un atentado contra el Creador que te hizo "a su imagen y semejanza" con inteligencia, voluntad y libertad. Y ése es el auténtico "pecado contra el Espíritu Santo", negación de tu "esencia divina". ¿Rezas para que el sol te ilumine o para que la lluvia te moje? ¿Cómo eres tan tonto de pedir que se empape quien ya se sumergió en el Amor infinito?

¿Entonces no podemos hacer nada por los difuntos? ¿Ellos no nos pueden ayudar? Ni lo uno ni lo otro. ¿Qué parche puedes añadir al Todo? He ahí otro tema erróneo e interesado de las doctrinas que nos imponen los "guías ciegos" (Mt 23,16).

Jesús vino a liberarnos de la "opresión religiosa" y a darnos LUZ. Por eso los religiosos lo mataron, porque hacía peligrar su dominación, divina según ellos.

Hoy día la historia se repite, hasta tal punto que la "doctrina oficial" nos sigue atando, por ejemplo, al "Error de la Redención". Niegan que la auténtica causa de la muerte de Jesús fuese la "liberación de la opresión religiosa". Y se inventan (por boca y cultura de los judeocristianos) que fue la "voluntad del Padre", que necesitó a su Hijo, como víctima, para poder "perdonar los pecados". ¡Disparate supino!

Si se disparata en tema tan grave, cómo creerse los "cuentos sobre los muertos"… Los Jerarcas se han apropiado de la Viña y del concepto de Iglesia. Nos han sembrado de minas el camino y nos imponen incoherentes "ruedas de molino". Estamos igual o peor que "in illo témpore".

Por eso hay que volver (con toda nuestra limitación, ignorancia y fragilidad) a Jesús de Nazaret, sumergirse en su doctrina, no tener miedo a la LIBERTAD maravillosa de su mensaje y aprender de su LUZ con de la coherencia que mana en nuestra esencia humana. Mantenerse atados al error no es una opción cristiana, lo predique quien lo predique.

La muerte, para los cristianos, es una liberación, una meta, una pascua: el paso a la tierra prometida. NO un motivo de tristeza y, menos aún, de penitencia reparadora. ¿Acaso nuestro Dios se alimenta de ayunos, dolor y latigazos?

Claro que hay tristeza y llanto por la separación de los que amas. Son las lágrimas de la sensibilidad que no quiere separarse de quien era luz y vida. A veces esa separación es traumática o inesperada y el dolor sensible nos clava sus garras. Pero todo eso debería estar arropado y consolado por la segura confianza en la Misericordia del Padre que abre la puerta de la eternidad, abraza y llena de vida a quien nosotros creímos muerto.

Los que mueren, mueren para vivir. Estamos ciertos de que pasaron definitivamente a la orilla de la Vida, aunque ignoremos todo lo que pasa tras los barrotes de nuestra "jaula del tiempo y el espacio".

Los signos deberían ser de alegría por el desembarco en los brazos del Padre. En los símbolos litúrgicos debería dominar el blanco y no el morado penitencial que ya no tiene sentido.

¿Os imagináis el bálsamo en los corazones heridos cuando oyéramos cantar o tocar en la iglesia el "Aleluya de Händel", por ejemplo?

Ya, ya sé. Os estaréis preguntando por "los pecados". ¿Cómo purgarán por sus pecados? ¡Pobrecitos, qué "purgatorio" más largo les espera…!

¿Y quién te metió en la cabeza la existencia de un "purgatorio temporal"? ¿No hemos quedado que ya saltaron la barrera del tiempo? ¿Cómo puedes creer en la indulgencia de x años aplicada a tu difunto o en la Virgencita que lo saca del fuego agarrado a un escapulario? ¡Cuánto daño han hecho a la piedad verdadera los cuentos infantiles!

¿Y no habrán "purgado" con creces en este mundo todos sus errores? ¿No habrán pagado por la universal y cierta "ley de la causalidad" todos los efectos de sus erradas decisiones? ¿Cómo puedes tú saber y juzgar los esfuerzos por sobrevivir de éste o aquél?

¿Pero, sobre todo, en qué Dios crees? ¿No sabes que el Dios de los Cristianos lo tiene "todo perdonado desde la eternidad"? ¿O crees todavía en el "dios terrorífico" que mata a su hijo para poder perdonar? ¡Qué incoherente sería quien predica el "perdonar siempre" pero después no lo practica!


Lo primero que podemos hacer por nosotros y por nuestros difuntos es ACEPTAR su descanso en la paz. Ya entraron en la, para nosotros, inimaginable eternidad. No puedes hacer nada más por ellos, como no puedes operarte de apendicitis por el que entró en el quirófano o como no puedes examinarte por tus hijos.

El único y universal remedio, lo que realmente puedes hacer "aquí y ahora" es: "Vencer el mal con abundancia de bien" (Rom 12,21) con el ejemplo y lecciones de los que partieron. Te detallo las tres únicas actitudes que puedes adoptar ante tus difuntos:

1. RECTIFICAR los malos funcionamientos que heredaste, muy sutiles a veces, porque suelen ser subconscientes y no nos han enseñado a concientizarlos. El "ambiente humano", en especial el familiar, tiene una influencia inmensa en nuestra propia historia.

2. PERDONAR las posibles heridas que te causaron, hasta que no quede ni rastro de resentimiento. No porque necesiten tu perdón, sino porque ese perdón es la medicina que necesitan tus heridas. Y recuerda: Perdonar NO es apretar los dientes (voluntarismo) y olvidar el dolor de tus heridas. Perdonar es comprender y no condenar. Comprendiendo tu propia fragilidad (conociéndote a ti mismo) entrarás en la comprensión de la limitación de los que te hirieron. Esto es válido también para tus enemigos vivos.

3. IMITAR el buen ejemplo que te dejaron. Es la mejor forma de amar y honrar su memoria. Tiene sentido nombrarles en la Misa para sentirnos viviendo "CON ellos", pero NO pidiendo "POR ellos".

"Amar es admirar y admirar nos lleva a imitar lo que admiramos". Si admiramos (amamos), es que esa persona nos atrae. Si nos atrae, es porque ya tenemos en nosotros algo de eso que admiramos. La "presencia interior" de tus difuntos (más que su recuerdo cerebral, los ritos o los rezos) estimulará eso que llevas dentro y quiere crecer en ti.

Esa sería la finalidad de honrar a los muertos, que no pierdas la simiente que sembraron en ti con amor. ¿Qué admiraste, qué sigues amando en tus difuntos? Si no hay amor, solo queda sensiblería o rutina social. Para nada te servirán el funeral, los rezos, los lutos o las velas.

Si lo que te queda es amor, es un disparate hacer cambalaches con el Cura o con Dios. Tus difuntos no necesitan rezos ni estipendios. Ya desembarcaron en las manos del Padre. Dedica tus dineros a los pobres vivos o a las necesidades de la Iglesia caminante. Los que ya pasaron no lo necesitan. Si "rezar por" es un disparate, deduce la estupidez de encargar a otros que "recen" y que tú les pagues.

Lo que ellos desean -con toda seguridad- es que aproveches bien su buen ejemplo y no te arrastren sus errores, que sigas tu camino y despliegues tus dones. ¡Eso es lo urgente, realista y espiritualmente eficaz! Lo otro, los negocios espirituales y el "dios negociador", son pura idolatría.


Observación final importantísima:

"La muerte no la manda Dios, ni tiene nada que ver con los accidentes trágicos".

La muerte es la "consecuencia de nuestra finitud" que nos conduce inexorablemente a un final corporal.

TODO en nuestras vidas son "causas y efectos (consecuencias)" porque estamos sometidos a la universal "ley de la causalidad" (a tal causa tal efecto, recoges lo que siembras).

Dios no actúa directamente, ni puede actuar, porque nos ha creado "autónomos y libres". Y no puede contradecirse (salvo en la calenturienta imaginación de los clérigos gobernantes). ¡Qué pena!

El CÓMO y CUÁNDO morirás tampoco depende de Dios, sino de las CAUSAS que nosotros (o nuestros antepasados) generamos o en las que nos vemos obligados a vivir (piensa, por ejemplo, en la esperanza de vida de un europeo frente a un africano).

El TIEMPO de vida dependerá del "orden y cuidado" (respeto de las "leyes naturales") con que hayamos vivido nuestra finitud, más el "orden o desorden de nuestros antepasados", que se trasmite "vía combinación genética". A lo que se suma el "ambiente humano" y el "ambiente material" en que hemos elegido vivir o nos han obligado a vivir. La CONSECUENCIA será una vida más corta o más larga, más sana o más frágil. Dios siempre respetará nuestras decisiones, e incluso los sometimientos que sufras. Por mucho que reces o ayunes, no moverá un dedo para alargar tu tiempo. ¡Incomprensible para mí que los de arriba no lo vean o nos engañen!

Las ENFERMEDADES tampoco tienen nada que ver con Dios. Son creación humana. El disparate de las "pruebas de Dios" o de que "purifica a sus elegidos" porque les quiere más, es una aberrante doctrina idolátrica. ¡Vaya ídolo odioso!

(Mientras escribo pienso: ¡Pero cuántas majaderías mentirosas nos han metido dentro!).

Los RIESGOS son otra causa, muy de moda, que conduce a la muerte o a la enfermedad ("el que ama el peligro en él fenece"). Cuando se juega con fuego, lo probable es que te quemes.

Hoy día jugarse la vida, desafiar la muerte o querer demostrar que eres mejor que otros haciendo el idiota, es una epidemia que causa mucho sufrimiento, no solo al "irracional imprudente", sino a todo su entorno.

La CAUSA general de la "muerte prematura" es el MAL. Bien el que nos hacemos a nosotros mismos (léase lo anterior) o el que nos hacen otras personas inhumanas.

Hemos sido creados con la capacidad de hacer el BIEN y ayudar a otros (herencia del Creador). Pero hay "animales humanos desequilibrados" (asesinos, terroristas, tiranos, etc.) que utilizan su libertad para cultivar su instinto depredador, en vez de su instinto original humano que mantienen enterrado.

Algunos preguntan: ¿Dónde está Dios para librarnos de tanta muerte cruel y prematura? Hay que seguir respondiendo: El mal es una "opción humana" (negar el bien) y nada puede hacer Dios por evitarlo.

Nos ha dado la "libre y autónoma administración del mundo" y no puede desdecirse. Nos ha construido "un paraíso" (del que no estamos expulsados), lleno de regalos para satisfacer todas nuestras necesidades. Nuestro campo de juego son las "leyes naturales", la bondad y fecundidad de nuestro Planeta. Ahí lo tenemos todo. Contravenir esas leyes que producen nuestro alimento y nuestro bienestar es autodestruirnos.

¿Y los fenómenos naturales destructivos? Pues forman parte de un mundo vivo y en evolución. La inteligencia del hombre ha sido capaz de aprender a domar caballos y conseguir avances maravillosos utilizando su inteligencia, voluntad y libertad (herencia de Dios).

¿Por qué no aplicarlo para domesticar el Planeta, conocerlo y habitarlo mejor? ¿Por qué se dedican neciamente infinitos recursos para intentar conquistar otros mundos, inventar artilugios de muerte, dominar a las gentes y condenar a tantos a hambre y muerte?

Todo es CONSECUENCIA de las "opciones humanas", NO de Dios  ("ley de la causalidad").

El escándalo, el verdadero escándalo, es que los "guías ciegos" se empeñen en machacar que todo depende de la "voluntad de Dios" y que todo se soluciona con la oración, es decir, con pedir y pedir su auxilio para moverle a compasión.

¿Cómo no nos percatamos que ese "ídolo indolente" no puede ser el Dios verdadero? Si Abraham levantase la cabeza...

Es un empecinamiento escandaloso en el ERROR, la incoherencia y la negación de la evidencia de la Historia del Mundo.

Una "religión irreal y contradictoria" no es religión sino "ideología fantástica y fanática", que ahuyenta a los buscadores que piensan y a todos los que tienen ojos para ver.

Por desgracia, queda mucho de esto en nuestro dominado Catolicismo. El Sínodo actual, con su deseo de fraternidad,  es una puerta abierta que todavía no sabemos qué frutos traerá.

¿Alguien que piense un poco querrá adherirse a ese "dios aberrante" (el ídolo interviniente) que no nos socorre ni libra del mal? Muchas personas, incluso creyentes, engendran ante la muerte de un ser querido un resentimiento contra Dios por esa falsa creencia que les han inculcado.

No nos han enseñado, ni se espera que nos enseñen, que TODO lo que ocurre en este mundo está CAUSADO por nosotros mismos y que Dios no interviene directamente, sino que nos ilumina y fortalece desde dentro para que tomemos las mejores decisiones. La LIBERTAD es el privilegio del ser humano y, a la vez, la causa de sus desgracias. Y es también la causa de que unos hombres injustos perjudiquen a hombres justos.

El gran consuelo que tenemos los humanos es que Dios NUNCA nos abandona y siempre rema a nuestro favor: el que no sembró puede sembrar de nuevo, el que se equivocó puede rectificar, el que decidió ser un animal puede convertirse en humano…

Desde dentro Dios siempre, siempre, viene en nuestra ayuda, pero las decisiones y las manos las tenemos que poner nosotros. "Estoy a la puerta y llamo..." (Ap 3,20). "¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!" (Is 49,15). "En la palma de mis manos te llevo tatuado" (Is 49,16). Pero respeto la libertad que te he dado. ¿No nos basta leer la "parábola del hijo pródigo"?

No puedo alargarme más. Os dejo esta luminosa cita, desde Auschwitz, para meditar:

Etty Hillesum (1914-1943). Joven holandesa de origen judío conocía y apreciaba el Evangelio.

Sus vivencias espirituales profundas quedaron recogidas en sus diarios. Fue deportada y murió en Auschwitz. A propósito del sufrimiento que le circundaba, oraba y escribía:

"Corren malos tiempos, Dios mío. Esta noche me ocurrió algo por primera vez: estaba desvelada, con los ojos ardientes en la oscuridad, y veía imágenes del sufrimiento humano. Dios, te prometo una cosa: no haré que mis preocupaciones por el futuro pesen como un lastre en el día de hoy, aunque para eso se necesite cierta práctica…

Te ayudaré, Dios mío, para que no me abandones, pero no puedo asegurarte nada por anticipado. Sólo una cosa es para mí cada vez más evidente: que tú no puedes ayudarnos, que debemos ayudarte a ti, y así nos ayudaremos a nosotros mismos. Es lo único que tiene importancia en estos tiempos, Dios: salvar un fragmento de ti en nosotros.

Tal vez así podamos hacer algo por resucitarte en los corazones desolados de la gente. Sí, mi Señor, parece ser que tú tampoco puedes cambiar mucho las circunstancias; al fin y al cabo, pertenecen a esta vida…Y con cada latido del corazón tengo más claro que tú no nos puedes ayudar, sino que debemos ayudarte nosotros a ti y que tenemos que defender hasta el final el lugar que ocupas en nuestro interior…".

"El que tenga oídos para oír que oiga" (Mt 13,9) 

"Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado. ¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!" (Mt 13,15).

 




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Si no hay COHERENCIA, no hay VERDAD.

  "No te dejes engañar, sumérgete en la sabiduría de adentro"   Es de noche, el silencio me arropa e ilumina. La visión de mi ...