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20 abril, 2025

Si tú no resucitas, vana es la Resurrección de Jesús

 Las escandalosas incoherencias del "clericalismo católico" hunden la Iglesia

 

Este Domingo de Resurrección todo son felicitaciones: ¡Feliz, feliz, feliz… Ha resucitado!

Y se intercambian estampas, aleluyas, colores y pinturas famosas. Todo eso está muy bien después de tanta sangre, lutos y exaltación de dolores.

Pero sirve de muy poco o nada si tú no has resucitado.

Para nada sirve tu "creencia errónea" de que te han perdonado los pecados por su sangre, de que se han abierto las puertas del cielo, de que el pecado original ha sido revertido, de que el Padre ya está contento con nosotros y nos ha devuelto su amistad por la expiación de la Cruz.

Todo eso, perdonadme el atrevimiento, son "doctrinas erróneas, incluso blasfemas".

El Padre que me habita y me habla JAMÁS nos retiro su amistad, por mucho que se lea en el Génesis o se repita en el "esperpento litúrgico de la Misa". 

Ese "dios de quita y pon" es absolutamente falso. Como lo es el "dios bebedor de sangre" para emborracharse y olvidar su ira.

Todo eso no son más que ídolos primitivos de la religión primitiva de los judíos de antaño. Los primeros seguidores de Jesús eran judíos y nos trasladaron una interpretación de la Cruz acorde con su ideología y sus costumbres: Obsesión por el PECADO, necesidad de la EXPIACIÓN, para conseguir el PERDÓN.


Es imperdonable e irracional que nos sigan exigiendo que creamos (incoherente "fe de paja") y oremos con ese esquema por sometimiento a una Jerarquía desnortada. Para mandarles a hacer puñetas y encajes, que tanto les gustan, como ya están haciendo una mayoría de gente de nuestro mundo actual.

¿Y por qué conservan aquel esquema errado? Por MIEDO a perder la esencia de la tradición, por DESCONFIANZA en el Espíritu y por la LIMITACIÓN humana de aquéllos y éstos, sumada a la EXALTACIÓN de los primeros doctores y jerarcas (en especial tras Constantino).


Todo ello nos ha llevado a la canonización de otro ídolo: El Libro, que confina a Dios en una estática "obra humana" de un tiempo y un espacio.

Para asegurar su encierro y mantenerle prisionero, lo consagran como eterna "palabra de Dios".

De esta forma levantan, con descomunal prepotencia e irracionalidad, la "bibliolatría". Y, con ella, oscurecen o borran la LUZ renovadora de Jesús.

¡Padre mío, cómo hemos podido convertir la Iglesia, nacida de la LUZ, en un semillero de idólatras y ateos!

Los primeros por seguir a pies juntillas la oscuridad de la prepotente incoherencia clerical, sin querer "ver" y "oír" a Jesús resucitado. Los segundos por huir de esa misma incoherencia y no dejarse someter por necias doctrinas inamovibles.

¿Pueblo mío, cuándo saldrás de las algarrobas de los cerdos, que no ven ni oyen más allá de su hocico, y volverás a la casa del Padre que te habita, alimenta e ilumina?

¿Pero dónde hemos dejado al Espíritu que te habita y habla en el silencio? ¿Dónde los "signos de los tiempo"? ¿Dónde el "progreso de la inteligencia humana" y la suma de avances, inspiraciones, interpretaciones y voces de tantos y tantos "profetas del cristianismo"?

Los ha silenciado la PREPOTENCIA de unos jerarcas que utilizaron las mismas armas que los enemigos de antaño. "A unos los echaron, a otros los apalearon, a otros los mataron, y finalmente mataron al heredero".

Lo cuenta el mismo Jesús en la "parábola de los viñadores homicidas" (Mc 12,1; Mt 21,33; Lc 20,9). La historia se repite, cuando nos empeñamos en no ver y conservar aberraciones primitivas.

La terrible imagen adjunta de "El hijo de la vid" -Le fils de la vigne-, obra de James Tissot, que se conserva en el Museo Brooklyn, ilustra el pasaje en que los viñadores asesinan al hijo del propietario de la viña y dejan su cuerpo insepulto fuera de la finca.

¿Cuántos "profetas cristianos" han sido desterrados o asesinados fuera de la viña por la prepotencia e injusticia de unos jerarcas católicos, indignos del nombre de cristianos? Merece la pena meditar y no olvidar.

El Creador del mundo, el Padre de Jesús, lo tiene TODO perdonado y concedido desde la eternidad. Es su inmutable esencia. ¡Qué insensato empeño en presentarle como un títere cambiante!

Lo que falta es nuestra colaboración, nuestra adhesión, nuestro seguimiento activo y real de la "LUZ de Jesús", para administrar el mundo que se nos ha confiado.

Jesús no vino a "pagar nada", ni a "perdonar nada", "ni a abrir ninguna puerta del cielo"... Esos son engaños clericales e irracionales que desacreditan y contradicen nuestro Cristianismo. ¡Perdonad mi humilde e inútil reiteración!

Qué vergüenza he sentido esta semana santa oyendo proclamar con toda solemnidad, por ejemplo, lo de la "feliz culpa" o lo de "por salvar al esclavo, entregaste al Hijo"... Y la gente se lo traga, como yo antaño, con el cebo de una preciosa música y abundante incienso.

Vino a derramar una inmensa LUZ en el Camino de Humanización de los que nos creemos humanos... Lo dice Juan en el prólogo de su Evangelio. Lo dice el mismo Jesús: "Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por sí mismo, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que han de venir" (Jn 16,13). Pero nosotros, con nuestros "doctores", siempre mirando hacia atrás.

Para nada, absolutamente para nada, te sirve la Resurrección, ni la "semana sanguinolenta", ni las "imágenes sobrevaloradas", ni las "creencias milagrosas", ni siquiera el "bautismo", si no te comprometes, vives y sientes la LUZ de Jesús en tu interior. Si no reconoces que es la vivencia y el compromiso interior con los valores del Crucificado, lo que de verdad te hace cristiano.

¿Has descubierto la PABA dentro de ti? Pues esa es la síntesis: Paz, Amor, Bondad y Ayuda (empezando por ti mismo). Quizás estás convencido. ¿Pero lo riegas? No con agua bendita, ni con una "religión pasiva" que solo da instrucciones a Dios y le delega tus responsabilidades.


Esos valores, esa humanización, solo pueden regarse por inmersión, como los nenúfares. Para eso tienes que meterte en tu interior y dejarte VIVIR (¡qué verbo por favor!), sentir, admirar esa huella que el Creador te regaló y tienes oculta en ti mismo: su "imagen y semejanza". 

Ese es el "reino de Dios" de que nos habló el Señor, que solo se contagia por ósmosis, por desbordamiento de tu interior, para llegar a pocos o muchos. Todo lo demás es purpurina, palabrería, creencia vana, manipulación o sometimiento.

¡Bendito el día y hora en que oí a Teresa de Jesús hablar de sus dificultades para sumergirse! Y qué regalo su "determinada determinación" de hacer oración todos los días, hasta conseguir bañarse e impregnarse en esa esencia que portamos dentro.

Te bastará empezar a bañarte cinco o diez minutos diarios en tu silencio interior. Puedes usar música si te ayuda a zambullirte.

Poco a poco irás disfrutando del baño y te olvidarás del reloj. (¿No lo haces con el cuerpo que se comerán los gusanos? ¿Y qué pasa con el espíritu eterno que portas?). Luego vendrá el "manso rebosar" para que tu vida interior llegue a otros.

Esa es la auténtica resurrección, la vida del Resucitado dentro de ti. Ese es el mismo dinamismo del Creador: "Vivir y rebosar". Decía San Ireneo "La gloria de Dios es que el hombre viva". Pero el Espíritu es hoy más explícito: "La gloria de Dios es entregarse".

De ahí nace la Creación entera. De ahí te llega el "dinamismo de crecimiento y entrega" con que naciste. Por desgracia, muchos lo entierran y sobreviven como zombis.

¿Y que estamos haciendo, Dios mío, al considerarte "adicto a la sangre, dolor y lagrimas" como precio a tu perdón? ¿A dónde llega nuestra locura, incoherencia, inconsciencia y sometimiento a "guías ciegos e insensatos"?


Me dices que cumples todas las prescripciones y ritos de los guías. ¿Y con todo ello no anestesias tu conciencia?

"Rema mar adentro" (Lc 5,4) y ACEPTA sencillamente la "entrega de Quien te habita", te habla, te resucita y te llama a una humanización real y nueva. La de la LUZ de Jesús.



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18 abril, 2023

El colibrí bombero y los pirómanos de la Viña

 

Reconozco que soy un ignorante deslenguado, un insignificante pajarito metido a bombero para poder sobrevivir en una religión en llamas que se retroalimenta. Y no hay forma de extinguirla. No tengo más remedio que intentar apagar ese fuego destructor porque soy un "ser religioso". No puedo quemarme en una "religión mágica" que me separa del Dios verdadero que vive en mi corazón.

Los líderes anillados, mitrados y entronados con sus formateados ministros nos conducen con un "palito mágico" rastreando la superficie para encontrar agua, en vez de cavar hasta encontrar el manantial. Y pasamos sed, claro que pasamos sed.

Una mayoría intenta saciarla en nuestra animalidad (comer, follar y dominar, con sus múltiples variantes), abandonando o soslayando la "brujería de una religión" que no alimenta. Generalizo, ya sé. Algunos, pateando la tierra seca, intuyen que hay que cavar y lo consiguen.

En Pascua lo habitual es distribuir una serie de frases hechas y felicitarse con una "alegría postiza" porque Cristo ha resucitado tras pagar por nuestros pecados y nos ha salvado.

Y repetimos sin rubor, año tras año, "mentirotas seudoreligiosas", bien incensadas y solemnizadas, para inducir a una superficial credulidad. Pero, año tras año, seguimos igual, con sed y oscuridad.


La
"luz de Cristo" o la escoba con la que nos enseñó a barrer las deshumanizaciones del mundo ha sido entronizada, paseada y cantada.

Pero la porquería nos sigue inundando y nadie ha seguido el ejemplo de barrer, salvo una minoría espiritual de verdad. 

Lo esencial, lo verdaderamente esencial, se olvida bajo ritos, cruces y ceremonias. 

- ¿Tú has resucitado? 

- ¿Has encontrado el "pozo de la samaritana"? 

- ¿Has descubierto que las "aspiraciones de Jesús" están dentro de ti, son lo que te identifica con Él y te va redimiendo? ¿Las vives para conseguir esa "progresiva redención"? 

- ¿Has podido descubrir, por experiencia interior, que "Dios es la Infinitud de tus aspiraciones profundas", que su "Vida" ya está dentro de ti, que eres tú quien debe sumergirse, vivirla y redimirse de nuestra inmadurez física y espiritual? 

- ¿A quién sigues, a Jesús o a quienes lo han secuestrado bajo magias, tradiciones muertas, ritos, incoherencias, oropeles e idolatrías? ¿Eres creyente o crédulo, fiel o timorato sometido a hombres?

En mis meditaciones he ido desgranando, desde hace años ya, la cantidad de incoherencias, idolatrías y sometimientos que padecemos los católicos. A muchos, de cristianos nos queda muy poco.

Hoy voy a recordar un principio racional básico, por si ayuda a ver.

Sigo sin entender cómo no está presente en la Liturgia, la Doctrina y en toda nuestra relación con Dios. Es un principio olvidado.

Quien olvida la "coherencia" no es humano, porque la coherencia es la consecuencia primera de la "inteligencia" de que Dios nos ha dotado. "¿No acabáis de entender ni de comprender? ¿Estáis ciegos? ¿Para qué tenéis ojos, si no veis, y oídos, si no oís?" (Mc 8,17).

Sirva como "botón de muestra" de "error religioso" la recomendación hoy del Presidente de los Obispos españoles y varios más para que se hagan "rogativas para pedir la lluvia" (elemento de la naturaleza). Restaurando así (por si se nos había olvidado) la IDOLATRÍA a un supuesto "dios grifo".

El principio básico que quiero recordar es éste: "Lo tenemos todo concedido y perdonado desde la eternidad".

Dios es ACTO PURO, es INMUTABLE y ETERNO. Por tanto no tiene ACTOS PUNTUALES, no tiene historia, está fuera del tiempo y el espacio. No puede meter un dedo (si lo tuviera) en el tiempo y el espacio. Creo que lo explica muy bien la Teología.

¿Entonces, de dónde nos hemos sacado un "dios intervencionista" que hace y deshace a su capricho en el mundo, que atiende demandas puntuales o las deniega, que manda la muerte y la vida, que expresa su voluntad en los acontecimientos puntuales de nuestra vida, etc.?

Todo lo tiene hecho y bien hecho (como dice la biblia) y concretado en las "leyes de la naturaleza".

Absolutamente todo está encomendado a la raza humana ("arrendado" dice el Evangelio). Por tanto somos nosotros los RESPONSABLES de este mundo, los ADMINISTRADORES .

 NO EXISTE un "dios interviniente", al que se le puedan pedir dádivas puntuales. TODO está delegado en el ser humano desde el principio. "Creced, multiplicaos y gobernad la tierra" (Gen 1,2).

El mundo se rige por "políticos" y por "decisiones personales", sin que tenga absolutamente nada que ver la manipulada "voluntad de Dios" más allá de lo establecido en sus "leyes naturales". En ellas está incluida la "individualidad progresiva y creativa" del ser humano.

Es esencial examinar a "los políticos" y elegir bien (si hay posibilidad), sin caer en manipulaciones y engaños. La masa con frecuencia sigue a sus propios verdugos. Los ejemplos serían infinitos.

Pero nuestros "sabios y entendidos" no se atreven a ILUMINAR. Tienen miedo y habitualmente CALLAN. Prefieren pedir milagros si la cosa se tuerce. Ellos no correrán peligro de que los crucifiquen.

Todo lo que sucede en esta Tierra nuestra son CONSECUENCIAS, mediatas o inmediatas, de ciclo corto o largo. Incluida la pasión y muerte de Cristo que los primeros discípulos leyeron desde su "magia hebrea".


Nosotros seguimos con ese anzuelo clavado en el cerebro (precioso regalo del Creador) por la mantenida "biblio latría" (adoración de la biblia) que nos mantiene genuflexos ante el "poste indicador", por miedo infantil a perdernos, en vez de seguir el Camino.

Dios no tiene ninguna posibilidad de librarte de las CONSECUENCIAS, como no la tuvo en la vida de Cristo.

Así está establecido por el Creador que ha encomendado a nuestra "libertad" el progreso del mundo (lo cuenta el Evangelio) y Él no se salta la "leyes de la creación" porque es COHERENTE respetando y confiando en sus criaturas inteligentes y libres.

Nuestras "peticiones" para que Dios actúe, nos libre o nos conceda, son "tentar a Dios". Basta leer la 2ª tentación bíblica de Jesús a la que contesta: "No tentarás al Señor tu Dios" (Mt 4,7). Nuestra única solución es "rectificar" (en leguaje religioso "convertirnos"), cambiar las CAUSAS eligiendo desde nuestra "inteligencia y libertad" las conductas y decisiones correctas.


A mi ignorancia ha llegado este texto de un profundo teólogo cristiano, ahorcado por Hitler a los 39 años: "Para ser honestos tenemos que reconocer que tenemos que vivir en el mundo como si Dios no existiera. Y esto justamente lo reconocemos delante de Dios… Delante de Él, y con Dios, vivimos sin Dios" (Dietrich Bonhoeffer).

Esto no son palabras ni teorías de excéntricos. Es la "evidencia de la historia humana", manifestada reiteradamente por cristianos que han vivido o viven "el terror de la deshumanización".

Y, sobre todo, sufrida por el mismo Cristo, al que llamamos Maestro mientras tergiversamos sus lecciones y su ejemplo con "interpretaciones expiatorias" de otro tiempo y otra cultura.

¿Y qué dicen de esta EVIDENCIA nuestros "guías y maestros católicos"? Pues adormecen oficialmente a los fieles con el "opio popular" de primitivas idolatrías para que no abandonen algún tipo de religión, aunque sea falsa. Nos mantienen encerrados en la "ideología judía" de hace miles de años. Han puesto el "eje de la religión" en el PECADO y la CULPA, emulando la primitiva teocracia hebrea y despreciando el "vino nuevo".

Se han adueñado de la Viña, han maltratado y sometido a los trabajadores fieles y nos han inducido a la "templo latría" (adoración del templo), olvidando la verdadera adoración "en espíritu y verdad" (Jn 4,23). Por eso afirmo que han incendiado la Viña. Y encima nos mantienen encerrados con las rejas de sus multiplicadas leyes humanas. Solo volando se puede salir del incendio.

Por si fuera poco, han entronizado un poderoso "dios veleta", orientable, manejable, influenciable y sometido a nuestros requerimientos. Todo dependerá de quién sople más fuerte.

Los cristianos rusos soplan a favor de Putin y los de occidente soplan a favor de Ucrania. Y en el campo deportivo ni te cuento. Al "dios veleta" le llegan soplidos de todos los colores y canchas. Debe estar girando como un ventilador.

Pero no queda ahí la cosa. No se han conformado con crear un "ídolo giratorio". Han entronizado a la "Gran Sopladora", con vientos cuasi infinitos y múltiples nombres nacionalistas, que delata nuestro egocentrismo. Más aún, se nombran "Sopladores canonizados" para levantar más viento y orientar al "dios veleta" hacia nuestras conveniencias.

A todos esos sopladores los han llamado "poderosos intercesores" porque lo de sopladores suena peor. Tan poderosos son que están capacitados para cambiar la esencia del "Dios Inmutable y Eterno" haciéndole bailar al son de sus soplidos humanos. Ciertamente estamos "como ovejas sin pastor"…


Las preguntas son inevitables: ¿Entonces estamos abandonados a nuestra suerte? ¿No conseguimos nada con nuestras peticiones? ¿La Virgen y los Santos no tienen ningún poder? ¿Por qué la Iglesia nos cuenta lo contrario?

Son casi gemidos más que preguntas. Todavía resuenan en mis oídos y mi corazón.

Se me humedecen los ojos al responder: "Lo tenemos todo concedido y perdonado desde la eternidad". No necesitamos poderosos intercesores ni insistentes súplicas. El único poder es de Dios, incapaz de condenar porque su esencia es Amar gratuitamente. Los "cambalaches con Dios" son invento de hombres que se dicen religiosos.


La gozosa contrapartida a ese vacío que sientes, cuando descubres que no existe un "dios veleta" y que no le puedes soplar, está en saber que el Creador es Padre y NO puede abandonar a sus hijos.

Es una evidencia que puedes contemplar en la naturaleza, la exterior y la tuya propia.

Hemos heredado (sin destierros ni pecados originales) su ADN ("imagen y semejanza" lo llama la biblia), es decir, su Vida ("reino de Dios" lo llamó Jesús) que nos vivifica, ilumina, fortalece y dirige desde DENTRO para crecer, madurar y ser felices. De ninguna manera estamos solos.

Y ese es el problema: Nos conformamos con rastrillar la tierra y quitar las malas hierbas en vez de cavar pozos para encontrar el "agua viva".


Construimos sobre arena y despreciamos la "roca de nuestros genes divinos". Enterramos los talentos. Olvidamos que somos arrendatarios de la Viña y nosotros debemos cultivarla.

Despreciamos nuestra esencia de criaturas "libres, inteligentes y enérgicas" y que los frutos son consecuencia de nuestras decisiones. Hemos enterrado las leyes de la creación. Que el mundo se rige por nuestra libre "capacidad de sembrar" o "ley de la causalidad" (a tal causa tal efecto, recoges lo que siembras).

Ahora que recuerdo: ¿No habló Jesús de Nazaret de todo esto? ¿No nos enseñó cómo es y actúa Dios en el cuento del paciente "padre de un hijo tonto", al que respetó su libertad y le dejó decidir?

Menos mal que, dentro de esta Iglesia, hay muchos católicos que han buscado, bajado y descubierto el ADN del Dios Amor en su interior. Se alimentan de ese "pozo de agua viva" y se dedican a "servir y amar" a sus hermanos, siempre con la jofaina en la mano y ceñida la toalla.

Multitud de religiosos, misioneros, sacerdotes, laicos… obligados a los ritos, sometidos a transitar por la tierra seca del exterior…

Pero alimentados en el "baño de oración constante" por el ADN divino que les "renace e impulsa" a ser las "manos de Dios en este mundo", el único medio por el que el Abba puede actuar en él.

Y siempre con la permanente ayuda de las "leyes de la naturaleza" que nos aportan luz, calor, alimento y maravillosas lecciones sobre su Autor. Estos católicos nunca se equivocan, están en el centro del amor.


Esto que lo ve un tonto, tontísimo, como yo: ¿Cómo no lo ven los "guías ciegos" y la sometida mayoría silenciosa? ¿Cómo no se atreven a predicarlo los que han recuperado la vista?

La respuesta realista que me llega: Los "profesionales de la religión" se juegan el pan. Yo no me juego nada, tal vez algún insulto y desprecio. Poca cosa. A mártir no llego.






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14 marzo, 2023

¡¡ Nunca más !! - La 8ª palabra.

 La incomprensible traición a la Cruz de la doctrina católica


Me lo contó Longinos. ¿Recuerdas? El centurión romano que supervisaba la ejecución de aquel aciago día...

El mismo que vio y oyó expirar a Jesús. El mismo que lo atravesó con su lanza para asegurar su muerte. 

Lo cuenta Marcos con patética cortedad: "Pero Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró. El centurión que estaba frente a él, al ver que había expirado dando aquel grito, dijo: Verdaderamente este hombre era hijo de Dios" (Mc 15,37). 

¡¡Nunca más, nunca más!! Fue lo que Jesús gritó. Me lo contó ese mismo centurión en un sueño.

Nunca más acusaciones, juicios y condenas injustas. Nunca más religiones que someten y matan. Nunca más sangre derramada. Nunca más torturas, muerte o dolor por mi causa, porque yo vine a traeros luz y vida (Jn 10,10).

¿Y qué hemos hecho los católicos? Nos hemos echado encima infinidad de "cruces" o se las hemos cargado a otros. Nos hemos sometido a Pastores más prepotentes que aquéllos a los que denunció Jesús y a muchas más leyes que las ya exageradas de entonces.

Todavía HOY nuestros líderes (dicen ellos que por designación divina) se exhiben como reyezuelos sobre tronos, con anillo, corona y cetro, disimulados bajo nombres clericales.

Pero la mayor traición se consuma al triturar el "mensaje de Jesús", despreciar el "vino nuevo" e instalarnos en el judaísmo previo cuyo esquema era:

Dios dictador (que gobierna por sus delegados dictando la ley) - Pecado (ofensa al dictador por desobediencia a la ley) - Expiación (medio para el perdón) - Justificación (evitación del castigo).

Doctrina católica:

- Dios dictador (ofendido por los pecados de los hombres, envía a su Hijo a rescatarnos) 

- Pecado original (imperdonable por la dignidad del Ofendido).

- Expiación (medio necesario para que el Ofendido perdone al genero humano, pero necesita una "victima divina" a la altura del Ofendido; entonces Dios dictador, por su `amorosa` voluntad, establece que su Hijo sea la "víctima divina" que pague la deuda de los hombres derramando su sangre en una cruz, como el cordero de los holocaustos o Isaac en manos de Abraham, pero con menos suerte).

- Justificación (se perdona de esta forma al genero humano y se levanta el castigo, se abren las puertas del cielo y se nos devuelve la amistad con Dios). A esta última etapa la llamamos Redención porque nos redimió del pecado con su sangre ya para siempre con sus actos dolorosos. 

Esta incoherente doctrina se mantiene hoy mismo y tiene su reflejo en el Catecismo de la Iglesia Católica y en la Misa que todavía se considera "memorial del sacrificio de la cruz".

Dejadme que lo grite:

¡¡ Esta incoherente doctrina constituye una disparatada traición al Evangelio y una insultante "apostasía"  del Abba del Jesús !!

¿Quién puede creer y amar a ese "dios sanguinario"? (Leed la "parábolas" por ejemplo, porque no soy yo el que disparato).

Vayamos ahora a algunas de las consecuencias de esta doctrina porque no es el momento de ahondar en sus orígenes.

Hoy mismo se están convocando jornadas de "ayuno y oración" para conseguir tal o cual favor del Cielo. ¿A qué "dios insatisfecho" pretendemos ganarnos? Otra vez la herencia judía de la expiación para convencer a un "dios justiciero y vengativo". "¿No acabáis de entender ni de comprender? ¿Estáis ciegos? ¿Para qué tenéis ojos si no veis, y oídos si no oís?" (Mc 8,17). ¡Nunca más. No es por ahí! 

Solo creo en el ayuno terapéutico y racional, el que me lleva a cuidar el cuerpo con equilibrio, obligación exigible a todo ser humano. Es más virtuoso y difícil cuidar el cuerpo que destrozarlo. ¡Cuánta religión perversa nos han enseñado! 

No existe un "ayuno religioso" como moneda de cambio para obtener favores divinos o conseguir perdón. El Abba de Jesús que te habita y te habla, NO se alimenta de ayunos, sacrificios o barbaridades autolesivas. Esa es una ancestral superstición de los judíos y religiones primitivas. 

¡Pero si lo dice hasta la antigua Escritura! "¿Acaso lo que yo quiero como ayuno es que alguien aflija su cuerpo, incline la cabeza como un junco y se acueste sobre cilicio y ceniza? ¿A eso le llamáis ayuno, día agradable al Señor? 

El ayuno que yo quiero es éste: Que se desaten las ataduras de la impiedad, que se suelten las cargas de la opresión, que se ponga en libertad a los oprimidos y se rompa todo yugo. Ayunar es partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne" (Is 58,5).

La auténtica y más ardua ascética es "vivir en orden" en las cuatro instancias de la persona (cuerpo, sensibilidad, yo cerebral y ser).

La autoagresión es pura reliquia pagana: "¡Baal respóndenos!... Entonces gritaron más fuerte y se hicieron cortaduras, según su costumbre, con cuchillos y punzones hasta chorrear sangre por todo el cuerpo" (1Re 18,28). Claro que "vivir en orden" es menos folklórico y no atrae turistas. 

Cuando yo era un joven devoto y apasionado le pedí a mi madre un crucifijo pectoral para llevarlo bajo mi blanco hábito dominicano. Tras su soporte metálico le pedí grabar: "Amor y Sacrificio". Me equivoqué. Seguía las voces de fuera y no había aprendido a escuchar la Voz de dentro. Debí haber pedido: "Amor y Alegría". Todavía lo guardo para recordar mi inmadurez y la influencia de mis preceptores. El "ambiente humano" que nos rodea -sobre todo si es autoridad religiosa- tiene un enorme peso sobre nosotros.

Contaba San Josemaría Escrivá que su vocación se aceleró cuando vio pasar bajo su ventana a un fraile descalzo que iba dejando sus huellas sobre la nieve. Pues se equivocaba aquel misterioso fraile y pecaba de imprudencia, con la mejor intención sin duda. 

Es obligación, incluida en el 5º mandamiento, cuidar el propio cuerpo. De hecho, hay infinidad de enfermedades y dolores que se derivan del olvido de ese cuidado por parte nuestra o por parte de nuestros ancestros de los que heredamos la carga genética. ¡Vaya responsabilidad incluye ese "quinto" tan poco meditado! 


En el nombre de la "cruz" no solo nos hemos auto agredido sino que hemos herido a otros. Hemos iniciado guerras, torturado, matado, excomulgado...

En el nombre de la "cruz" hemos juzgado, condenado, destrozado honras y famas...

No hemos oído el desgarrador grito de Cristo: ¡Nunca más cruces! ¡Nunca más herramientas de tortura y hundimiento del ser humano! 

Porque el signo de los cristianos es la síntesis de los valores del Crucificado. No la herramienta de tortura o la falsa expiación por nuestros pecados. Lo dice clarísimamente Juan al comienzo de su evangelio. Lo proclama expresamente nuestro Señor antes de curar al ciego de nacimiento: "Soy la luz del mundo" (Jn 9,5). 

En la cruz está la muerte y la crueldad de unos asesinos, que hemos enmascarado bajo conceptos como expiación, sangre redentora, cruento trueque por pecados… De ahí la exaltación del dolor hasta la saciedad. Sin embargo hemos postergado la "Luz del dulce Maestro", el mensaje del Crucificado y Resucitado, mensaje de vida y felicidad, "bienaventurados"...

Digámoslo alto y claro: El dolor es un mal o síntoma de un mal (físico o síquico). Reproducir dolores gratuitamente, por muy religiosos que sean los motivos, es un desorden sicológico que se llama "masoquismo". ¡Bastantes dolores irremediables conlleva el camino humano! 

Los devotos del madero también besarían y honrarían una ametralladora de haber sido fusilado el Señor. La herramienta de muerte la pusieron los asesinos. Lo verdaderamente valioso es lo espiritual, lo que significa la Cruz, el mensaje de vida y para la vida, el reverso luminoso de la Cruz, el seguimiento de la Luz. 

Si no eres capaz de distinguir esas dos partes, la material y la espiritual, de nada te sirve llevar una cruz al cuello u honrarla en la iglesia. Y la traicionas cuando te haces fabricar amuletos de oro y piedras preciosas en forma de cruz. 

Me asustan esos santos con nombres truculentos y penitencias estrambóticas. No me atraen nada esas Congregaciones con nombres penitenciales y sangrientos. Comprendo que fue el fruto de otras épocas. Pero cuánta afición al dolor, al sacrificio, a la sombra de la cruz, a la herramienta de tortura hemos cultivado en nuestra católica historia. Y cuánta memoria seguimos haciendo por irreflexiva inercia. 

Los católicos que siempre hemos defendido el "derecho natural", en este tema vamos "contra natura": morir en vez de vivir, sufrir en vez de gozar, hundirnos en vez de levantarnos, cargar pesados fardos en vez de construir alas.

Me enamoran esos cristianos de carcajada fácil, de permanente sonrisa. Los que besan, abrazan y siembran alegría por donde caminan. Me atraen los santos ordinarios, de vida normal y oración profunda. 

Me hacen sonrojarme, con profunda admiración, los santos que no buscan cruces sino que socorren a los crucificados. Que no se provocan sufrimientos sino que amparan a los que sufren. Que no hacen ayunos innecesarios sino que intentan paliar los ayunos forzados de otros. 

Me encandilan quienes cultivan su fuerza, su salud, su equilibrio, sus dones, para ponerlos a disposición de quienes los necesitan.

Que me perdonen los muy piadosos y crédulos, pero no puedo creer en los "estigmas" de ningún santo, por mucha fama de santidad que acumulen. Creo que algo parecido le pasaba a Juan XXIII. Dios no puede herir, es contrario a su naturaleza. Dios cura, nunca hiere. 

Dios es Amor, es el Bien, el puro y absoluto Bien. Jamás nos podrá llagar, herir o causar dolor. Eso viene del mal, de la cizaña sembrada en el mundo por nuestra propia idiotez, por nuestra adicción a la ceguera.

Sé que hay dolores inexplicables que tenemos que "aceptar" si no podemos evitarlos. Pero jamás son obra de Dios, aunque pueden ser camino que nos acerque a Él, como la miseria y el hambre del hijo pródigo (causados por sus erradas decisiones). 

Sí creo en los efectos somáticos de las obsesiones sicológicas, sobre todo en personas con una sensibilidad y siquismo desbordados. La obsesión por el dolor de la cruz ha sido muy usual en nuestra religión. Hay que despertar y combatir ese inhumano "masoquismo religioso", esa obsesiva fijación seudoreligiosa. 

Las úlceras de estomago, por ejemplo, suelen ser una consecuencia somática de problemas sicológicos. Muchas enfermedades tienen su origen en la sensibilidad, en la mente, en nuestros subjetivismos, en nuestras obsesiones. ¿Alguien le atribuirá a la voluntad de Dios esos efectos corporales? 

El principal argumento usado para esa obsesión por la cruz (por el dolor, la autoagresión, el sacrificio innecesario, el ayuno, las "santas aberraciones") ha sido el manipulado y repetido texto evangélico: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame" (Mc 8,34). Sin embargo, es muy probable que la palabra "cruz" sea mera aportación del evangelista. Aunque eso tendría poca importancia. 

Lo importante es la interpretación que damos a esa "cruz", suponiendo que el Señor la mencionase. No se refiere al dolor, al sufrimiento, a la muerte prematura. Se refiere al "esfuerzo", "coraje", "voluntad" y "determinación" del seguimiento. 

Y de eso SÍ necesitamos mucho, porque las corrientes del "ambiente humano y material" nos pueden arrastrar hasta abismos de maldad insospechados. No se puede abandonar el "sentido común" a la hora de interpretar los textos bíblicos. 

De hecho, esas personas que llamamos "endemoniadas" no son más que el resultado de desequilibrios síquicos profundos o de una adhesión habitual al mal o de ambas cosas. Llega un momento en que uno se mete tanto en la ciénaga que no puede salir y se debate en estertores de muerte. Pero de ninguna manera existe un "demonio" que pueda poseer oculta y secretamente a un hijo de Dios. 

Lo que existe en el mundo es el mal, el error, la perversión, la prepotencia, la ambición, las pasiones incontroladas, el hedor de la materia, las "cruces"..., fruto de nuestra "limitación" y "libertad errada". Todo eso sí puede hundir a un ser humano. 

Es urgente que los católicos abandonemos tanto mito religioso, y nos abramos al "sentido común" de que Dios nos ha dotado, a la alegría del Camino.

Y, os lo aseguro, nada hay tan racional como la existencia de Dios y sus leyes naturales inscritas en el corazón humano. 

¡Nunca más, nunca más! Ese grito de Cristo -literal o implícito- al terminar su misión y su vida debería mantenernos despiertos y alerta. 

Aunque ya sabemos que pueden alcanzarnos las fuerzas del mal y convertirnos en mártires. Pero precisamente esa es la injusticia a la que debemos oponernos y tratar de evitar, para nosotros y para los demás.



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  "No te dejes engañar, sumérgete en la sabiduría de adentro"   Es de noche, el silencio me arropa e ilumina. La visión de mi ...