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25 marzo, 2026

¿Por qué la Pasión y Muerte?

 De la CRUZ a la LUZ. Sin mentirotas incoherentes y capirotes adorando a un "dios canalla" 

 

¿La Pasión y Muerte? De ninguna manera son divinas, ni sagradas. Son hechura de nuestras manos asesinas, como lo son las "crucifixiones" a que sometemos hoy a tantos hermanos nuestros. Son nuestra terrible respuesta al que viene a ayudarnos.

Nos lo escribió claramente Juan: "La luz verdadera, la que alumbra a todo hombre, estaba llegando al mundo. En el mundo estuvo y, aunque el mundo se hizo mediante ella, el mundo no la conoció. Vino a su casa, pero los suyos no la recibieron" (Jn 1,9).

Lo cuenta el mismo Jesús en la "parábola de los viñadores homicidas" (Mt 21,33). 

No existe una cruz redentora querida por Dios. Él aborrece el sufrimiento de su Hijo y de sus hijos. Existe el horror de la cruz con la que aplastamos al Justo, al Bueno, al Pacífico, en contra de la voluntad de Dios, para proteger -terrible y vergonzante paradoja- la Religión. (Los religiosos de hoy deberían meditar seriamente esta historia). 

Ante nuestra "libertad criminal", Dios pudo quitárnosla de un plumazo: "¿Crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre que me enviaría doce legiones de ángeles?" (Mt 26,53). Hubiese sido la destrucción del hombre porque sin libertad dejamos de ser humanos. Su obra creadora hubiese fracasado. La respuesta no fue fulminarnos sino enseñarnos, cogernos de la mano. Y ahí entra la "pedagogía del Crucificado": "vencer el mal con abundancia de bien" (Rom 12,21).

Ante esa atrocidad de nuestra libertad deicida, Él certifica con su sangre el contenido de su predicación, incluso ante una muerte atroz: paz, amor, verdad,  bondad, perdón, fortaleza, oración, aceptación… Y se convirtió así en ejemplo, en camino, en luz y en fortaleza para tantos mártires posteriores y para todos los que hoy pretendemos seguirle.


La muerte del Señor no tiene ningún sentido expiatorio, ni salvífico, ni sacrificial, ni perdonador. Eso es colgarle a Dios nuestro crimen, como si Él nos exigiera la sangre de su Hijo para perdonar. ¡Qué atrocidad!

El Padre Bueno, que yo vislumbro, nos tiene perdonados desde la eternidad. Lo que quiere ("su voluntad") es que nos abramos a ese perdón, soltemos nuestros fardos y caminemos ligeros a su encuentro.

Él no busca "sacrificios ni ofrendas", sino adhesión a su Hijo, al Santo, al Modelo, porque esa adhesión nos lleva hasta la felicidad ofrecida, hasta nuestra Casa. ¿Cómo hemos podido quedarnos en el madero, fabricado por manos asesinas, y perder de vista la adhesión al Crucificado, a su doctrina, a sus actitudes, a su ejemplo? ¡Esto es lo que nos salva y no el madero!

La manida y mal interpretada frase: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Mt 16,24 y Sinopt.), NO es invitación a un dolorido y sangriento sacrificio. Hemos exagerado hasta el extremo la "llamada al dolor y la sangre", al estilo de la religión judía, su obsesión por el pecado y sus pagos expiatorios. ¿Qué dios se alimenta de dolor y sangre? ¿Cómo pretendes pagar a la Gratuidad Infinita?

Con esas palabras, Jesús nos está llamando al equilibrio de nuestra parte animal, al abandono de los espejuelos, al lógico esfuerzo de la adhesión y el seguimiento, a la lucha por la felicidad real. Cualquier padre humano recomienda lo mismo. Y cualquiera que haga oración profunda sabe del "gozo de la adhesión" muy distante de lo que entendemos por cruz. ¿Dónde está, si no, la buena noticia?

Los humanos estamos programados para la felicidad, es irremediable que la persigamos. Lo dramático es que creamos -conscientes o inconscientes- que está en la satisfacción animal.

Por eso el Señor nos abre los ojos y nos señala el gozoso "camino de la felicidad auténticamente humana", la que nos llena y satisface plenamente. ¡Pregúntale a la Samaritana o a cualquier converso de verdad!

La pasión y muerte son el testimonio extremo y la coherente consecuencia final de un Camino, una Verdad y una Vida, la "Vida de Dios", que late en el corazón humano.

Contra esa liberadora y gozosa vida nueva se levanta -ayer como hoy- el "mal religioso" (cerrazón, complejidad, inmovilismo, fanatismo, coacción, violencia… "ni entran ni dejan entrar", ni viven ni dejan vivir), aliado entonces con el "mal político" (dominación e injusticia flagrante).

Su preciosísima sangre no nos salvó, se la arrancamos nosotros, asesinos, violentos, torturadores, ciegos...

Lo que nos salva es nuestra ADHESIÓN al Crucificado, real y concreta, aquí y ahora, hasta el punto de llegar a derramar -si llega el caso- hasta la última gota de nuestra sangre por comportarnos como Él, por imitar su modelo de humanidad, por abrazar la verdadera felicidad que nadie nos quitará.


¿Cómo no hemos acertado a comprender todo esto? Tiene razón el acusador de mi sueño: "Vosotros estáis con Cristo más para venderle que para comprarle".

Muchos se quedan en la sensibilidad y se estremecen imaginando el dolor de la cruz (cuanto más sangre peliculera mejor). Pero no profundizan en las lecciones que en ella nos dejó el Crucificado.

En la cruz existe un lúgubre ANVERSO: 

Es el instrumento de tortura abominable con que el "mal religioso" y la manipulada "masa ciega" condenan al Justo (una vez se mata a los profetas...). Convertir el patíbulo en "fetiche salvador" es pura idolatría. ¿Si lo hubiesen lanceado, adoraríamos una lanza o una metralleta en otro tiempo?

De este ANVERSO se deduce que no podemos ser promotores de atormentadas cruces, ni para nosotros mismos ni para los demás, sino sembradores de la dulzura, la paciencia y el perdón del Crucificado.

En este ANVERSO vemos, cara a cara, la crueldad y el dolor a que nos lleva la deshumanización. Y podemos oír al Crucificado gritarnos:

¡No sembréis el mundo de dolor! ¡Por aquí no! ¡NUNCA MÁS! (La  8ª Palabra). 

Sin embargo, la "mentalidad judía" de los primeros cristianos lo entendió justo al revés. Y ha ido goteando durante siglos por la interpretación literal, el inmovilismo acrítico y la coacción religiosa.

Repitiendo y repitiendo hemos llegado hasta hoy cantando la "expiación redentora" y la "feliz culpa", a pesar de que muchísimos católicos -clérigos y laicos- caminan ya, desde hace mucho tiempo, por la interpretación que estoy intentando balbucear. 

¡Cuánto necesitamos meditar esta realidad y olvidarnos del "dios sádico" que reclama "dolor y sangre" para perdonar y meritar!

Especialísima reflexión deberían hacer los religiosos, hacia dentro de sus propias Comunidades. ¿Te sientes feliz y en familia? ¿No has sufrido el autoritarismo, el juicio, el olvido o incluso el desprecio? ¿Los latigazos penitenciales no fue lo primero que te enseñaron? Y es que "nadie da lo que no tiene". Y la tradición está llenita de maestros inmisericordes.

¿Cómo no acertamos a ver en la cruz nuestra espeluznante obra torturadora, repetida a lo largo de los siglos con el mismo falso argumento: "la voluntad de Dios"? ¿Qué voluntad y qué dios?

Pero la Cruz tiene un REVERSO luminoso, que olvidamos: Es la "síntesis de los valores del Crucificado", de todo aquello por lo que se deja matar.

Por eso es el símbolo de los cristianos, el resumen de toda su doctrina. Por eso no puede llamarse cristiano el que porta o besa una cruz, se cree salvado, repite unos ritos, pero NO se conduce de acuerdo a los valores implícitos en ella.

Porque no es "el símbolo" lo que salva, sino "el testimonio" de lo que simboliza. La Resurrección probará que esa opción, esos valores, son el camino de la felicidad y triunfo definitivos.

Y le llamamos Redentor porque ciertamente nos redime de nuestra ceguera, de nuestros temores, de nuestra desesperanza, de nuestras torturas, de nuestro fracaso como seres humanos.

Su dolor resucitado, además de certificar "su Mensaje", es consuelo y esperanza para los que sufren, en cualquier época, bajo las garras del mal:

"No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma" (Mt 10,28). "Como Él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella" (Heb 2,18).

El corazón maternal de Dios no podía renunciar a su deseo de hacernos humanos y felices. Ésa es la finalidad de la Creación, de la Encarnación y de la Redención. Ése es el regalo de "su Gratuidad".

Quien estúpidamente lo rechaza en esta vida tendrá que rehabilitarse en la otra, tendrá que hacer la dolorosa gimnasia de convertirse en humano y sufrir indeciblemente al darse cuenta de que rompió su décimo premiado y tiene que volver a empezar.

La posibilidad de ser feliz está indisolublemente ligada a la naturaleza humana. Un animal podrá estar satisfecho pero no feliz. Nadie que renuncie a la "imagen y semejanza", inmersa en su humanidad, podrá encontrar la felicidad.

Por eso "la parábola del hijo pródigo" -síntesis de todo el Evangelio- es una historia de gratuidad, libertad errada y felicidad recuperada: "volveré junto a mi padre" (Lc 15,18).

Ni salvados, ni redimidos… de esa manera que aprendimos, porque la redención no es la sangrienta teoría estática, abstracta, comercial y milagrera que nos explicaron.

La Redención -con mayúscula- es la fuerza dinámica del propio Cristo, encarnado, muerto y resucitado "para" nosotros y "por" nosotros.

Él es el Camino que hay que andar, la Verdad que hay que descubrir y la Vida que hay que desarrollar. Y no solo para alcanzar la felicidad de allá, sino la de acá, en la medida de nuestra capacidad.

El "mensaje de la Cruz" nos señala precisamente lo que hay que EVITAR para disminuir el dolor de este mundo (recuérdese la serpiente de bronce).

Pero llevamos siglos interpretando lo contrario: Hay que causarse y causar dolor para imitar a Cristo y redimirnos.

La LUZ y no la CRUZ es lo que hay que IMITAR, precisamente para hacer desaparecer las cruces de este pérfido mundo.

¡La Redención viva, actual y verdadera, está plantada por Cristo, es el mismo Cristo! Pero somos nosotros los que tenemos que hacerla realidad en nuestra persona, en nuestro tiempo y en nuestro mundo.

Es delante de nosotros donde está la Redención y no detrás, porque delante de nosotros camina el siempre Primero. En sus huellas -traspasadas por nuestro clericalismo- está la Salvación, es decir, nuestra Humanización y no los disparates que nos enseñan todavía. Ahí están las dinámicas "parábolas del reino" para ratificarlo.

Ni salvados, ni redimidos… de esa manera que nos contaron, pero SÍ iluminados, amados, llamados, atraídos, esperados y abrazados. ¡Esa es la Redención real, concreta, viva y actuante! ¿No es para volverse loco de alegría y pegar el aleluya hasta en el carnet de identidad?

Y, si hablamos de salvación eterna, debo "dar razón de mi esperanza" (1Pe 3,15):

¡SÍ, salvados, salvados TODOS desde la eternidad porque el Amor no puede hacer otra cosa que salvar!

El Señor vino a cogernos de la mano para guiarnos por la LUZ y alejarnos del DOLOR, para que consigamos la salvación en primera convocatoria y vivamos felices.

Esa es la "buena noticia", lo totalmente real, entendible y veraz porque coincide con lo que intuye nuestro corazón, sin tanto "laberinto" como algunos "profesionales de la religión" han construido.

De ti depende caminar el Camino de tu redención, de tu salvación, de tu humanización y dejarte acompañar -como en Emaús- por la dulce compañía del Amor mismo.

Es la adhesión a la LUZ la que nos hace hijos, no la cruz. Eres tú el que has de abrirte a recibir esa Luz, caminar hacia tu plenitud (redención) y no dejar de buscar ese Amor gratuito que te llama "hijo".

También puedes alejarte, despreciar "tu herencia" y hacer la experiencia de sobrevivir pasando hambre entre los puercos.

¡Es cosa tuya! Ése es el misterio de la libertad. El Camino está trazado y bien iluminado, de ti depende tomarlo o rechazarlo. Cuando decidas tomarlo, Él siempre te acompañará con abrazos florecidos y besos horneados.

"Yo, el Señor, te he llamado para la justicia, te he tomado de la mano y te he formado, te he puesto como alianza del pueblo y LUZ de las naciones, para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cárcel, del calabozo a los que viven en tinieblas…

Guiaré a los ciegos por caminos que no conocen, por senderos ignorados los haré caminar; ante ellos cambiaré las tinieblas en LUZ, y en llano el terreno pedregoso. Todo esto es lo que voy a hacer y lo haré sin falta" (Is 42,6).




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24 junio, 2025

La COHERENCIA, única tabla de salvación

La realidad humana sin fantasías milagrosas

 

 COHERENCIA en la Religión:


Para muchos la principal fuente de la religión es la Biblia y sus letras. Por eso lo primero que debo aclarar es que la "LITERALIDAD" no sirve para exprimir y entender los textos bíblicos de distintas épocas, autores, culturas y destinatarios. Ni siquiera en el Nuevo Testamento. 

Aunque lógicamente hay que tenerla presente, sabiendo de antemano que no es el literal de Jesús, sino de los Evangelistas o sus Comunidades. 

Es esencial considerar que Jesús y sus discípulos vivían envueltos totalmente en una "religión mágica": 

Arriba: Un Dios muy justo e irritable. Abajo: Los humanos intentando convencerle para que perdone y conceda favores (ahora lo hemos sustituido por "bendiciones", sobre todo en Latinoamérica). Esa es una ideación primitiva y equívoca (no coherente).

No es extraño, por tanto, que junto con  las "novedades de la predicación de Jesús", aparezca en el Evangelio la "cultura religiosa y ambiental" de la época.

Al leer los textos hay que fijarse en el MENSAJE, postergando el MARCO, el LIENZO, los COLORES y las PINCELADAS, todo ello perteneciente al "illo tempore". Si no lo hacemos así, nos daremos de bruces con contradicciones, incoherencias, primitivismos y tonterías.

Muchos autores han observado que en el Evangelio se pueden encontrar afirmaciones de una cosa y su contraria. Y no entro a considerar las "manipulaciones ideológicas" de unos y otros.

La única manera de ir al fondo y comprender el MENSAJE es aplicar la COHERENCIA que no es más que la cualidad básica de la INTELIGENCIA, capacidad suprema otorgada por Dios al ser humano.

Y, como Jesús no era tontito, hay preciosos textos que expresan la COHERENCIA de la LUZ humanizadora que nos trajo Jesús (ni perdón, ni redención). Algo que nuestro Catolicismo olvida encumbrando "doctrinas incoherentes" sin ruborizarse siquiera.

"Por los frutos les conoceréis" es una sentencia tan evidente y coherente que no entiendo cómo los profesionales de la religión pueden caer en el engaño y olvidarla. Solo con eso el mundo sería de otra manera. No basta con tener buena intención, ideales fantásticos, entrega heroica, hay que cultivar y evidenciar FRUTOS buenos, consecuencias positivas.

En nuestra religión se conserva mucho árbol podrido, con el agravante de IMPONER a los creyentes la obligación de aceptar un árbol seco.

No hay más que recordar las "doctrinas incoherentes" y la insistencia en "imágenes de Dios" que provocan la HUIDA y el RECHAZO, en vez del "religare" (volver a unir al ser humano con su Creador). 

Veamos algunas de las MENTIROTAS incoherentes, que muchos fieles se tragan por rutina, ingenuidad o amenaza. 

-- Del amor del "Corazón de Jesús", inflamado en llamas, pasamos al inmutable "dios sádico" de la expiatoria doctrina redentora. 

-- De la publicidad de una "Iglesia pobre y servidora", pasamos a la acumulación de riquezas, despilfarro, ostentación y prepotencia por los cuatro costados. 

-- Del "celibato obligatorio", que exige astronautas flotando por encima del Pueblo y la biología humana, pasamos a la expulsión de muchos buenos profetas por su decisión de casarse. Empeñados en mantener la "presión biológica y afectiva obligatoria", a veces tal presión explota en el escándalo de los abusos clericales.

-- De la llamada "muerte natural" para no acudir en auxilio de los moribundos, en ocasiones arrastrados durante largo tiempo por el dolor, la angustia y la impotencia, se pasa a la condena de la "eutanasia voluntaria".

Se sumerge así al Pueblo en la culpabilidad y el dolor, con la IMPOSICIÓN del "dios de la guadaña", ÍDOLO infame que corta cabezas a su antojo y retira el "don de la libertad" justo en el momento más definitivo de la vida humana.

¡Hace falta ser necios, prepotentes e incoherentes para imponer esa visión contra la realidad de un Dios Amor que crea para expandir su felicidad a sus criaturas!

Su fanática rigidez no les deja ver la REALIDAD de que la MUERTE es la parte final de la VIDA y, por tanto, incluida en el "divino don de la libertad".

Confunden, con iracunda incoherencia, la BIOLOGÍA con la VOLUNTAD de DIOS. Y condenan a todos los humanos al dolor, el abandono, la angustia, el temor y la negación de misericordia, justo en el momento más crítico de la VIDA. Lo de los inalcanzables "cuidados paliativos" son la tapadera de su INCOHERENCIA y corazón de piedra.

Éste es uno de los temas que, bajo el colorido plumaje pavo real de los jerarcas, les hace mostrar sus pudendas partes. La inevitable evolución de la LIBERTAD de los fieles les volverá a dejar en ridículo.

Y muchos, por desgracia, "tirarán la religión con el agua sucia de los errores clericales". ¿No habrá algún amigo de verdad que les diga estas cosas a la cara? Porque un amigo es un "espejo limpio" que siempre refleja tu verdad y nunca te abandona…

-- De la admirada y bendecida "piedad popular", se pasa sin rechistar a "idolatrías múltiples" con sus intentos de manipular y conseguir dominar al Eterno, Omnisciente y Omnipotente, con variadas estrategias mágicas y un multicolor primitivismo. Han renunciado a formar a los fieles dejándolos colgados de sus míticas y variopintas creencias.

Son solo algunos ejemplos de las INCOHERENCIAS que invaden nuestra religión y seguramente todas las demás, que no conozco.

La "buena voluntad" o "la tradición" (siempre se hizo o creyó así) no justifica las incoherencias y contradicciones del pasado. Sin mirar de frente la VERDAD, basada en la REALIDAD de los FRUTOS, es decir, de las CONSECUENCIAS, no hacemos más que convertirnos en ciegos, guiados por ciegos.

COHERENCIA en la Política y Economía: 

A la influyente ideología religiosa, hay que añadir la ausencia de COHERENCIA en la REALIDAD del pan de cada día. Mezclada,  a veces, de supuesta religión.

Bastaría mirar algunos "sistemas políticos fracasados" que dicen basarse en ideas religiosas. Según eso, Jesús nos vino a conducir al fracaso, no a la felicidad. ¡Falta de coherencia!

En Política existen muchos tragapanes que engañan, manipulan y pervierten, cargando a sus naciones de dolor, indigencia y violencia con el anzuelo de idealismos de prosperidad, modernismo o solidaridad. No hay más que abrir los ojos para verlo ahora y en la historia.

Para más inri, hay religiosos ignorantes que azuzan el "error político". La Política y la Economía se han convertido en terreno propicio para el engaño. Bastaría que los ciudadanos tuvieran presente la frase de "los frutos", que alguno tradujo así: "El Pueblo que olvida su historia (los amargos frutos pasados), está condenado a repetirla".

Los frutos venenosos pueden tardan en llegar, pero llegan con toda su ponzoña de destrucción, degradación y dolor, incluso cuando el autócrata, el traidor, el corrupto, el dictador, el falso profeta o el tirano ya han caído o fallecido.

Todo lo que ocurre en nuestro mundo son CONSECUENCIAS por la coherente "ley de la causalidad" (a tal causa o tal árbol siempre sigue tal efecto o tal fruto).

La negación de la COHERENCIA de la "ley de la causalidad" que rige el mundo, entregado a los hombres, es sembrar dolor, oscuridad, incertidumbre, miedo y destrucción: Las cabalgaduras de los Jinetes del Apocalipsis, solo evitables con INTELIGENCIA y COHERENCIA en nuestra forma de gobernar el Planeta.

Nada puede hacer Dios, por mucho que le implores, porque no puede desdecirse de la LIBERTAD concedida a sus criaturas.

La oposición a esta verdad (nacida de la misma esencia divina) es la mayor MENTIRA de la religión, que la degrada a "opio del pueblo ignorante".


Fuimos creados "autónomos y libres" y se nos entregó un mundo que administrar. Asistidos desde dentro, eso sí, por la presencia y dones del Creador. 

Tú piensas, tú decides, tú aciertas o fracasas. De nada te servirá la primitiva ideología milagrera o las fanáticas ensoñaciones religiosas. "La verdad no tiene defensa contra un idiota decidido a creer una mentira" (Mark Twain).

La Creación la administramos los humanos por delegación divina. No hay atajos, ni milagros, ni refugios. Solo los tesoros gratuitos que incluye tu humanidad.

O usamos la COHERENCIA, raíz básica de la Inteligencia, o nos hundiremos en la miseria material y humana de los traficantes de la MENTIRA, fruto amargo de los manipuladores de la Humanidad, sean religiosos o políticos.



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10 agosto, 2024

La Fe no es sometimiento

 Solo las "certezas" y "evidencias" interiores te llevarán más allá de lo que ves


Cuánto mayor me hago, más claro veo que sin COHERENCIA (don de Dios) no hay más que sometimiento, rutina y egoísmo pagano.

¿Conoces algún clérigo católico, con galones o sin ellos, que viaje en burra? ¿Has visto a alguno en avión, usando móvil u ordenador, publicando en internet? 

Si han descubierto los instrumentos de la modernidad y se los han apropiado, ¿Cómo es que no han descubierto los "signos de los tiempos" que ya anunció la coherencia de Jesús? 

La vida es EVOLUCIÓN desde la creación, también la religión y el descubrimiento de Dios. ¿Por qué, entonces, nos han confinado en la prehistoria o poco más? ¿Por qué se empeñan en divinizar un Libro, muy superado por la historia, y no destacan la maravilla de libros y profetas que, a miles, nos ha prodigado la evolución religiosa? 

La "doctrina católica congelada" tiene hoy más de idolatría pagana que de coherente seguimiento de Jesús. ¡Ojalá tenga tiempo y luz para desmenuzarlo algún día! 

Hoy sólo unos mínimos ejemplos. Por si ayudan a algunos (la mayoría seguirá sometida por miedo y rutina) a salir de la jaula en que nos mantienen encerrados, bajo la excusa de "santa tradición" e "inamovible verdad", ésa que dicen tener cazada y embalsamada nuestros sabios prebostes.


1) Caminar por la REALIDAD:

La REALIDAD es que vivimos hacia FUERA. También en religión, que han reducido a ritos, normas, posturas, ropajes, palabras -muchas veces absurdas e incoherentes- y un "fuerte sometimiento" que llaman fe, sin la cual no te salvas. 

Atraídos por abalorios y espejuelos, como primitivos ignorantes, no salimos de la "imaginaria religión infantil". Muchos, cuando se percatan del engaño, no bajan a la realidad INTERIOR del ser humano, sino que se mantienen en superficie y huyen de una religión que no les alimenta. 

Por ese camino seguiremos errando y trasmitiendo errores, aún con buenísima voluntad. Y todos sabemos que el resultado del ERROR es la desgracia. "Se recoge lo que se siembra"… 

El Abba de Jesús, por contra, reside en el INTERIOR de cada persona, creyente o no creyente. Si no somos capaces de SUMERGIRNOS en nuestro INTERIOR, no podremos encontrarnos con ese Dios que buscamos, aunque solo sea inconscientemente. 

Cuando en el Evangelio se habla del "Reino" no se refiere a un "Reino Social", de fuera, como muchísimos propalan, sino al "Reino de la Interioridad", el ámbito donde Dios reside y reina. 

Cuando nos empapamos de esa VIVENCIA INTERIOR y rebosa hacia fuera, entonces nuestros ACTOS reflejan lo que Dios ha puesto en ese sagrado INTERIOR. 

Los tiempos de descanso son propicios para relajarnos, salir de las prisas materiales y sumergirnos en ese "dinamismo de crecimiento", innato en todo ser humano, que nos impulsa desde dentro y nos guía a descubrir el BIEN en nuestra vida. Y eso, justamente eso, es lo que desembarca en la FELICIDAD humana. 

Si no trasciendes la RELIGIÓN EXTERNA, muchísimas veces aderezada de idolatrías pretéritas, no podrás vivir la RELIGIÓN INTERNA, lugar del Dios que buscamos y único ámbito en el que lo encontraremos. Lo demás suele ser "externo folklore festivo y pagano".


2) Salir de la IDOLATRÍA:

Si quieres salir de la IDOLATRÍA inconsciente, tienes que utilizar la cabeza y su coherencia. La rutina, el siempre se hizo así, NO es un argumento lógico sino una trampa. 

En nuestra Religión católica tenemos asumido el DIOS UNO (herencia de Abraham) pero no hemos llegado al DIOS PLENO de Jesús. 

Nuestras oraciones habituales tratan a Dios como a una "Gran Marioneta" que se mueve, da, hace y asiste según "los tirones que le damos con nuestras peticiones". Es decir, nos hemos construido un "dios manipulable, humanoide y utilitario". 

Pero el DIOS PLENO no se puede mover, ni ser movido. Lo tiene TODO hecho y bien hecho, es un Ser Perfecto, Completo, Eterno, nada se le puede añadir o cambiar por mucho que tiremos. Esta "coherente verdad" ni se predica ni se aplica en las oraciones oficiales de la Iglesia. ¡Un horror y un dolor cuando te haces consciente! 

Los únicos que podemos movernos somos NOSOTROS, que somos limitados, perfectibles, sometidos a crecimiento y evolución. A la MISERICORDIA Infinita nada le podemos añadir, ni hacer cambiar, ya es Infinita y Plena. 

Lo único que podemos hacer es sumergirnos en esa Misericordia que nos asiste desde dentro y contagiarnos de su esencia y fuerza para convertirnos NOSOTROS en más misericordiosos. Es decir, solo podemos imitar al Padre, acercarnos a lo que es, sumergirnos en Él y evolucionar nosotros "fabricados a su imagen y semejanza", pero limitados y perfectibles. 

Lo mismo ocurre con la PAZ infinita, el AMOR infinito, la BONDAD infinita… que nos creó para "crecer y gobernar la tierra" a su estilo (lo dice la Escritura, además de la lógica). 

En una Religión coherente NO podemos CENTRARNOS en PEDIR, tirar de las cuerdas a la "Gran Marioneta" para que haga lo que nosotros queremos. 

La REALIDAD es todo lo contrario, somos NOSOTROS los que debemos intentar VER y MOVERNOS a imitación del Modelo Creador y contagiarnos unos de otros en la Comunidad fraterna. 

Nuestros formadores -principalmente clérigos- se han conformado con llevarnos a la "existencia de Dios" y su poder para auxiliarnos. Y así nos hemos fabricado la "Gran Marioneta" en el imaginario católico. 

No se han preocupado del reverso de "cómo es Dios", salvo los mantras devocionales del Corazón de Jesús, la Divina Misericordia, etc. con el añadido de la "ilusión piadosa" de la milagrería y la magia sacramental. Antes o después, la gente que piensa se da cuenta de la incoherencia y el engaño. 

Lo que nos corresponde a los creyentes es EXPRESAR nuestros anhelos y determinaciones, para afianzarnos en ellos y vencer nuestra volubilidad humana. Nos conviene repetir hacia dónde queremos avanzar a pesar de nuestra fragilidad. Y, por supuesto, dar gracias, reconocer al DIOS PLENO y unirnos a Él, sumergimos en Él. 

Si necesitamos llorar, lloramos bajo sus alas y a su calor. Pero debemos saber que los que tenemos que solucionar los problemas personales y del mundo somos nosotros con la LUZ y la FUERZA del Padre que nunca nos abandona en nuestro interior. 

Ahí debes buscarle. Todo lo demás suele ser "placebo de la idolatría", es decir, de un "dios falso" (marioneta o camarero bajo nuestras órdenes disfrazadas de peticiones). 

3) Abandonar el PAGANISMO y nutrirse de VIDA en Jesús: 

Decía San Pablo: "En el nombre del Señor os digo y encargo que no viváis más como los PAGANOS, que viven de acuerdo con sus vanos pensamientos. Pero vosotros no conocisteis a Cristo para vivir de ese modo…" (Ef 4,17). 

La mayoría respondería: "Yo ya lo cumplo"… ¿De verdad? Tengo muchas dudas, porque la mayoría viven una religión de PEDIR ayudas y milagros. Es decir, hacen lo mismo que los seguidores de religiones muy dispares o de los PAGANOS que acudían a los dioses del Olimpo, al sol o al tótem de la tribu… 

Es muy explicable, porque "la religión primaria" nace de nuestra FRAGILIDAD y LIMITACIÓN que nos impulsa a PEDIR AUXILIO a quienquiera que imaginemos (o nos empujen a imaginar) que PUEDE ayudarnos. Y la Historia colecciona infinidad de ÍDOLOS milagreros y amuletos mágicos, incluidos todos los actuales de nuestra Iglesia católica. 

Pero Jesús nos invita al PAN de VIDA, que nada tiene que ver con la Eucaristía, como muchos pontifican, una Eucaristía degradada a "sacrificio sanguinolento", en paralelo con los sacrificios de sangre al "dios sol" u otros sacrificios pretéritos.

 

¡Qué barbaridades nos han inculcado y cómo hemos tergiversado y paganizado la cruz del Señor!

 

Ningún signo de conversión o esperanza en el horizonte católico por la tozudez de nuestros coronados guías. ¡Un dolor!

 

Todo el discurso del PAN de VIDA del Evangelio de Juan se refiere al "alimento espiritual" que se digiere por cada uno y te ayuda a vivir por ti mismo, a solucionar tus propios problemas, a saciar tus necesidades, a VIVIR ACTIVAMENTE a la LUZ con que Jesús nos alumbró.

 

Él nos enseñó a alimentar nuestra AUTONOMÍA y LIBERTAD, el desarrollo de cada VIDA personal, para después derramar en el mundo nuestra conseguida humanización.

 

Y por ahí nos fue guiando a alimentar el "instinto religioso universal" que nos empuja en la búsqueda de una TRASCENDENCIA íntima que nos constituye e inunda. "Padre y Madre nuestra, en quien somos y vivimos...", así comenzamos el Padrenuestro en mi comunidad, que en nada contradice el literal evangélico. 

Si sigues cultivando ritos, oraciones de petición, rutinas, tradiciones heredadas de tiempos pretéritos para CONSEGUIR MOVER a DIOS y OBTENER AUXILIOS, estás haciendo lo mismo, exactamente los mismo, que los PAGANOS de cualquier época. 

Jesús te invita a VER con la inteligencia que nos han regalado y a digerir dentro de ti al ABBA (representado en Jesús) para obtener la LUZ y la ENERGÍA necesarias para una VIDA realmente humana, autónoma y libre, sabiendo que "lo que siembres eso cosecharás". 

Dios lo tiene TODO hecho y entregado. A ti te corresponde trabajar tu parcela y obtener los frutos de tu seguridad y supervivencia. 

Y si quieres ver claramente cómo es el Abba de Jesús y cómo actúa, medita la "parábola del hijo pródigo" (nadie impidió su huida y nadie rogó por su vuelta; respeto máximo a su libertad y autonomía).

¡Perdón, por no saber explicarme mejor!

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Si no hay COHERENCIA, no hay VERDAD.

  "No te dejes engañar, sumérgete en la sabiduría de adentro"   Es de noche, el silencio me arropa e ilumina. La visión de mi ...