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15 agosto, 2026

Si no hay COHERENCIA, no hay VERDAD.

 "No te dejes engañar, sumérgete en la sabiduría de adentro"

 

Es de noche, el silencio me arropa e ilumina. La visión de mi Iglesia me entristece y escandaliza. Vivir de APARIENCIA y PREPOTENCIA no es seguir a Jesús. Mentir no es siquiera honrado, por mucha justificacón bíblica que se busque.

Tengo clara conciencia de que soy ínfimo, efímero e insignificante. Ya me gustaría poder influir de hecho e  iluminar con más eficacia. Pero soy un nadie sin don, un mínimo colibrí intentando apagar el incendio de "doctrinas idolátricas", que arde en nuestra Iglesia, con la gota de agua que puede acarrear mi pequeño pico.

Los laicos y la gente sencilla vamos tras los clérigos aunque sean "pollos sin cabeza", aunque sus INCOHERENCIAS sean más enormes que nuestras catedrales.

Y es que nos conformamos con las apariencias, con la publicidad engañosa y con la amenaza de que fuera de esta Iglesia no hay salvación. No buscamos adherirnos a Jesús y seguirlo, nos conformamos con que nos enseñen la zanahoria de una "supuesta salvación". 

A todo eso lo llamamos FE, creer en algo y alguien que nos ofrezca felicidad, aunque sea futura. No importa que quienes te la ofrezcan sean cantamañanas humanos, bien itencionados, pero muy distantes de Jesús, del que se declaran poderosos delegados.

¿Eso es RELIGIÓN o un EGOÍSMO ciego? En realidad, esa FE que nos exigen es una "fe en ellos mismos" y un "sálvese quien pueda", aunque comulgues con ruedas de molino y sigas viviendo en un incoherente enanismo piadoso, como los primitivos adoradores de tótem.

¿Por qué todo eso? Porque no pensamos, porque nos dejamos engañar, porque no buceamos dentro, que es donde reside la sabiduría, es decir, el mismísimo Dios. No se puede afirmar a bombo y platillo lo que es VERDAD, si ese anuncio de masas no es COHERENTE y ratificado por ese "interior habitado". 

TODO hay que examinarlo, discernirlo y quedarse con lo bueno (lo predicaba Pablo). ¿Pero qué les dijo Jesús a escribas y fariseos reinantes?  ¿O les aplaudió? ¿Por qué le mataron? ¡Qué ignominioso sacrilegio culpar al Abba de la causa!

Mis "meditaciones del Blog" suelen estar muy meditadas, muy razonadas y condimentadas. Aún así, hay personas que no pueden digerir más que papillas. 

Y es que la "evolución espiritual" es similar al crecimiento biológico, pero mucho menos automática. Lo físico es automático y está regido por la biología, lo espiritual nace dentro y hay que cultivarlo. Sin bucear con libertad, imposible encontrar las perlas del fondo. 

Por eso los "ritos" y "rutinas" son el flotador para una "fe mecánica" que te impide sumergirte. Para usar cinturón de plomo es necesario valentía, libertad y tiempo de entrenamiento.

Yo intento facilitar caminos de descenso en aguas seguras, después de haberlas buceado. ¡Y oh sorpresa! Muchas personas me dicen que les he puesto en palabras lo que ya intuían y no se atrevían a pensar, nombrar o expresar. 

Por prudencia suelo repetir: Si lo que escribo no te hace bien, si no lo puedes digerir: ¡A la papelera o al desván! Quizás algún día quieras volverlo a ver. Es el proceso de "evolución normal de toda persona y todo grupo". A un niño pequeño no le puedes dar filetes de ternera, ni siquiera caramelos. 

Mi confesión pública para los que no me conozcan bien: ¡Soy un laico católico hereje! Como Jesús de Nazaret fue un "hereje crucificado" (leed la meditación del Blog con ese título). 

Diré más: Desde hace mucho tiempo en nuestro Catolicismo, no se puede seguir a Jesús y manifestar al Abba, sin ser hereje. Porque quienes imponen y mandan (en vez de servir) están en coma, al parecer irreversible.

Sigo sin explicarme cómo tienen la desvergüenza de imponernos ERRORES  flagrantes, vergonzosos, incrustados en la Doctrina y la Liturgia en la que nos ahogan. 

Solo unos ejemplos: 

1.- La "Doctrina de la Redención" y el rescate expiatorio de Jesús, con la idolátrica y mentirosa mención al "pago por nuestros pecados".

¡Cómo se puede seguir repitiendo esa barbaridad e imponerla a los fieles! ¿La moneda aceptada e impuesta por el Abba es la sangre? 

¡Ciegos, ciegos, ciegos! ¡No merecéis ni el pan que coméis y mucho menos enseñar a un Pueblo el camino de la Luz que falsificáis e impedís! ¡Arrepentíos, arrepentíos, porque os van a barrer como basura venenosa!

2.- El "Bautismo como perdón de los pecados" y, en especial, el inexistente "pecado original", en vez de ADHESIÓN y COMPROMISO. (He asistido a varios bautismos de adultos y me he ruborizado de los pies a la cabeza con su liturgía engañosa). 

3.- La insistencia en la "Religión Pasiva" y la "Oración de petición". Encargar a Dios que nos resuelva TODO, insistir más y más, causarse dolor (como los amorreos) para convencer al ídolo, es de una NECEDAD tan patente, que no puedo entender como miles de católicos podemos tragarlo a diario.

Ahí están las famosas e ineficaces "vigilias de oración y ayuno" o las "rogativas para conseguir agua, paz o cualquier cosa" como botón de muestra. ¿Nuestros doctorados Obispos sabrán que tenemos delegada la "administración de este mundo" y que Dios lo tiene todo hecho y bien hecho desde la creación? ¿Se habrán dado cuenta que solo a un ídolo imaginario se le intenta manipular? ¿Los  Cristianos tenemos ídolos? Parece ser que sí. ¡Qué fracaso el tuyo, Señor! 

Y ahí me paro. En mis Libros Digitales tenéis una colección bastante amplia de los "disparates de nuestra Iglesia", paralizada, incapaz de convertirse y avanzar.

Hoy he leído una frase consoladora de un Obispo sobre los Curas casados: "Esperar no es propio de una Iglesia sinodal y misionera". Pero en espera seguimos… en ese y en tantos otros temas. 

Los muy clericales siguen a los Curas y con eso creen que han acertado y están dispensados de pensar, meditar, descubrir al Abba que te habita y susurra continuamente. Sienten que han cumplido, son fieles y punto pelota. ¡Al cielo de cabeza! ¡Puro egoísmo!

Otros pensamos que los "buenismos necios e inertes" no son "seguimiento del Camino, Verdad y Vida", sino "santa e ingenua comodidad". Y ya sabemos que el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones. 

Imagina por un momento que recibes un mensaje: "A mamá le han ingresado de urgencia en el hospital "... ¿Qué harías? ¿Quedarte sentado tomándote la cerveza? ¿Tal vez ponerte a rezar? 

Pues nuestra Iglesia, amigos, está en la UVI, con fallos multiorgánicos. Lo vengo gritando desde que empecé a escribir. No basta defender unos "valores básicos", esos los tienen hasta los ateos y todas las religiones. El Camino de Jesús es bastante más rico, profundo y luminoso. ¿El "monoteismo" será algo basal para un cristiano? Pues nos lo estamos pasando, de hecho, por el forro...

Hoy es noche de confesiones. El "Jairo" de "mi nombre de consagración" (no un seudónimo al uso) nació de mi deseo de coger a Jesús por el brazo y llevarle al lecho de mi moribunda Iglesia para que volviera a decir: "Talita cumi" (Mc 5,41), la cogiese de la mano y la levantara de su postración mortal. 

Y el "Agua" era y es mi determinación de encontrarme con Jesús en el "pozo de la Samaritana" para sacar "el agua viva de lo más hondo de mi ser" (Jn 4,5). Ya sabéis algo más sobre este ínfimo, efímero e insignificante escritor. 

Empecé escribiendo esta noche para aclarar que "el vídeo sobre la expiación vicaria" que envié a algunos me pareció muy oportuno. Pero la segunda parte hace una interpretación de Pablo muy poco realista y demasiado negativa. Lo digo para no escandalizar a nadie y en honor a la verdad.

Si para comer pollo, primero hay que desplumarlo y cocinarlo; y para comer pescado hay que saber retirar las espinas, creo que para llamarte cristiano hay que saber retirar todas las "exageraciones idolátricas" que se han ido cultivando en veinte siglos.

Quien lee Escritura, Tradición y Magisterio sin discernir, es como el necio que quiere alimentarse mordiendo el lomo del ternero que pace en el prado. Lo escribí y lo mantengo.

La Humanidad ha sido capaz de avanzar e inventar artilugios maravillosos a lo largo de los siglos. Pero nuestra Iglesia (sus líderes) se han empeñado en volver a las "religiones idolátricas del pasado" vistiéndolas de apariencias bíblicas y exageraciones piadosas. Si Abraham levantara la cabeza, sería el primero en condenarnos.

"El verdadero problema de la Iglesia es seguir tirando, con una resignación y un tedio cada vez mayores, por los caminos habituales de una mediocridad espiritual" (Karl Rahner).



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25 marzo, 2026

¿Por qué la Pasión y Muerte?

 De la CRUZ a la LUZ. Sin mentirotas incoherentes y capirotes adorando a un "dios canalla" 

 

¿La Pasión y Muerte? De ninguna manera son divinas, ni sagradas. Son hechura de nuestras manos asesinas, como lo son las "crucifixiones" a que sometemos hoy a tantos hermanos nuestros. Son nuestra terrible respuesta al que viene a ayudarnos.

Nos lo escribió claramente Juan: "La luz verdadera, la que alumbra a todo hombre, estaba llegando al mundo. En el mundo estuvo y, aunque el mundo se hizo mediante ella, el mundo no la conoció. Vino a su casa, pero los suyos no la recibieron" (Jn 1,9).

Lo cuenta el mismo Jesús en la "parábola de los viñadores homicidas" (Mt 21,33). 

No existe una cruz redentora querida por Dios. Él aborrece el sufrimiento de su Hijo y de sus hijos. Existe el horror de la cruz con la que aplastamos al Justo, al Bueno, al Pacífico, en contra de la voluntad de Dios, para proteger -terrible y vergonzante paradoja- la Religión. (Los religiosos de hoy deberían meditar seriamente esta historia). 

Ante nuestra "libertad criminal", Dios pudo quitárnosla de un plumazo: "¿Crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre que me enviaría doce legiones de ángeles?" (Mt 26,53). Hubiese sido la destrucción del hombre porque sin libertad dejamos de ser humanos. Su obra creadora hubiese fracasado. La respuesta no fue fulminarnos sino enseñarnos, cogernos de la mano. Y ahí entra la "pedagogía del Crucificado": "vencer el mal con abundancia de bien" (Rom 12,21).

Ante esa atrocidad de nuestra libertad deicida, Él certifica con su sangre el contenido de su predicación, incluso ante una muerte atroz: paz, amor, verdad,  bondad, perdón, fortaleza, oración, aceptación… Y se convirtió así en ejemplo, en camino, en luz y en fortaleza para tantos mártires posteriores y para todos los que hoy pretendemos seguirle.


La muerte del Señor no tiene ningún sentido expiatorio, ni salvífico, ni sacrificial, ni perdonador. Eso es colgarle a Dios nuestro crimen, como si Él nos exigiera la sangre de su Hijo para perdonar. ¡Qué atrocidad!

El Padre Bueno, que yo vislumbro, nos tiene perdonados desde la eternidad. Lo que quiere ("su voluntad") es que nos abramos a ese perdón, soltemos nuestros fardos y caminemos ligeros a su encuentro.

Él no busca "sacrificios ni ofrendas", sino adhesión a su Hijo, al Santo, al Modelo, porque esa adhesión nos lleva hasta la felicidad ofrecida, hasta nuestra Casa. ¿Cómo hemos podido quedarnos en el madero, fabricado por manos asesinas, y perder de vista la adhesión al Crucificado, a su doctrina, a sus actitudes, a su ejemplo? ¡Esto es lo que nos salva y no el madero!

La manida y mal interpretada frase: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Mt 16,24 y Sinopt.), NO es invitación a un dolorido y sangriento sacrificio. Hemos exagerado hasta el extremo la "llamada al dolor y la sangre", al estilo de la religión judía, su obsesión por el pecado y sus pagos expiatorios. ¿Qué dios se alimenta de dolor y sangre? ¿Cómo pretendes pagar a la Gratuidad Infinita?

Con esas palabras, Jesús nos está llamando al equilibrio de nuestra parte animal, al abandono de los espejuelos, al lógico esfuerzo de la adhesión y el seguimiento, a la lucha por la felicidad real. Cualquier padre humano recomienda lo mismo. Y cualquiera que haga oración profunda sabe del "gozo de la adhesión" muy distante de lo que entendemos por cruz. ¿Dónde está, si no, la buena noticia?

Los humanos estamos programados para la felicidad, es irremediable que la persigamos. Lo dramático es que creamos -conscientes o inconscientes- que está en la satisfacción animal.

Por eso el Señor nos abre los ojos y nos señala el gozoso "camino de la felicidad auténticamente humana", la que nos llena y satisface plenamente. ¡Pregúntale a la Samaritana o a cualquier converso de verdad!

La pasión y muerte son el testimonio extremo y la coherente consecuencia final de un Camino, una Verdad y una Vida, la "Vida de Dios", que late en el corazón humano.

Contra esa liberadora y gozosa vida nueva se levanta -ayer como hoy- el "mal religioso" (cerrazón, complejidad, inmovilismo, fanatismo, coacción, violencia… "ni entran ni dejan entrar", ni viven ni dejan vivir), aliado entonces con el "mal político" (dominación e injusticia flagrante).

Su preciosísima sangre no nos salvó, se la arrancamos nosotros, asesinos, violentos, torturadores, ciegos...

Lo que nos salva es nuestra ADHESIÓN al Crucificado, real y concreta, aquí y ahora, hasta el punto de llegar a derramar -si llega el caso- hasta la última gota de nuestra sangre por comportarnos como Él, por imitar su modelo de humanidad, por abrazar la verdadera felicidad que nadie nos quitará.


¿Cómo no hemos acertado a comprender todo esto? Tiene razón el acusador de mi sueño: "Vosotros estáis con Cristo más para venderle que para comprarle".

Muchos se quedan en la sensibilidad y se estremecen imaginando el dolor de la cruz (cuanto más sangre peliculera mejor). Pero no profundizan en las lecciones que en ella nos dejó el Crucificado.

En la cruz existe un lúgubre ANVERSO: 

Es el instrumento de tortura abominable con que el "mal religioso" y la manipulada "masa ciega" condenan al Justo (una vez se mata a los profetas...). Convertir el patíbulo en "fetiche salvador" es pura idolatría. ¿Si lo hubiesen lanceado, adoraríamos una lanza o una metralleta en otro tiempo?

De este ANVERSO se deduce que no podemos ser promotores de atormentadas cruces, ni para nosotros mismos ni para los demás, sino sembradores de la dulzura, la paciencia y el perdón del Crucificado.

En este ANVERSO vemos, cara a cara, la crueldad y el dolor a que nos lleva la deshumanización. Y podemos oír al Crucificado gritarnos:

¡No sembréis el mundo de dolor! ¡Por aquí no! ¡NUNCA MÁS! (La  8ª Palabra). 

Sin embargo, la "mentalidad judía" de los primeros cristianos lo entendió justo al revés. Y ha ido goteando durante siglos por la interpretación literal, el inmovilismo acrítico y la coacción religiosa.

Repitiendo y repitiendo hemos llegado hasta hoy cantando la "expiación redentora" y la "feliz culpa", a pesar de que muchísimos católicos -clérigos y laicos- caminan ya, desde hace mucho tiempo, por la interpretación que estoy intentando balbucear. 

¡Cuánto necesitamos meditar esta realidad y olvidarnos del "dios sádico" que reclama "dolor y sangre" para perdonar y meritar!

Especialísima reflexión deberían hacer los religiosos, hacia dentro de sus propias Comunidades. ¿Te sientes feliz y en familia? ¿No has sufrido el autoritarismo, el juicio, el olvido o incluso el desprecio? ¿Los latigazos penitenciales no fue lo primero que te enseñaron? Y es que "nadie da lo que no tiene". Y la tradición está llenita de maestros inmisericordes.

¿Cómo no acertamos a ver en la cruz nuestra espeluznante obra torturadora, repetida a lo largo de los siglos con el mismo falso argumento: "la voluntad de Dios"? ¿Qué voluntad y qué dios?

Pero la Cruz tiene un REVERSO luminoso, que olvidamos: Es la "síntesis de los valores del Crucificado", de todo aquello por lo que se deja matar.

Por eso es el símbolo de los cristianos, el resumen de toda su doctrina. Por eso no puede llamarse cristiano el que porta o besa una cruz, se cree salvado, repite unos ritos, pero NO se conduce de acuerdo a los valores implícitos en ella.

Porque no es "el símbolo" lo que salva, sino "el testimonio" de lo que simboliza. La Resurrección probará que esa opción, esos valores, son el camino de la felicidad y triunfo definitivos.

Y le llamamos Redentor porque ciertamente nos redime de nuestra ceguera, de nuestros temores, de nuestra desesperanza, de nuestras torturas, de nuestro fracaso como seres humanos.

Su dolor resucitado, además de certificar "su Mensaje", es consuelo y esperanza para los que sufren, en cualquier época, bajo las garras del mal:

"No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma" (Mt 10,28). "Como Él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella" (Heb 2,18).

El corazón maternal de Dios no podía renunciar a su deseo de hacernos humanos y felices. Ésa es la finalidad de la Creación, de la Encarnación y de la Redención. Ése es el regalo de "su Gratuidad".

Quien estúpidamente lo rechaza en esta vida tendrá que rehabilitarse en la otra, tendrá que hacer la dolorosa gimnasia de convertirse en humano y sufrir indeciblemente al darse cuenta de que rompió su décimo premiado y tiene que volver a empezar.

La posibilidad de ser feliz está indisolublemente ligada a la naturaleza humana. Un animal podrá estar satisfecho pero no feliz. Nadie que renuncie a la "imagen y semejanza", inmersa en su humanidad, podrá encontrar la felicidad.

Por eso "la parábola del hijo pródigo" -síntesis de todo el Evangelio- es una historia de gratuidad, libertad errada y felicidad recuperada: "volveré junto a mi padre" (Lc 15,18).

Ni salvados, ni redimidos… de esa manera que aprendimos, porque la redención no es la sangrienta teoría estática, abstracta, comercial y milagrera que nos explicaron.

La Redención -con mayúscula- es la fuerza dinámica del propio Cristo, encarnado, muerto y resucitado "para" nosotros y "por" nosotros.

Él es el Camino que hay que andar, la Verdad que hay que descubrir y la Vida que hay que desarrollar. Y no solo para alcanzar la felicidad de allá, sino la de acá, en la medida de nuestra capacidad.

El "mensaje de la Cruz" nos señala precisamente lo que hay que EVITAR para disminuir el dolor de este mundo (recuérdese la serpiente de bronce).

Pero llevamos siglos interpretando lo contrario: Hay que causarse y causar dolor para imitar a Cristo y redimirnos.

La LUZ y no la CRUZ es lo que hay que IMITAR, precisamente para hacer desaparecer las cruces de este pérfido mundo.

¡La Redención viva, actual y verdadera, está plantada por Cristo, es el mismo Cristo! Pero somos nosotros los que tenemos que hacerla realidad en nuestra persona, en nuestro tiempo y en nuestro mundo.

Es delante de nosotros donde está la Redención y no detrás, porque delante de nosotros camina el siempre Primero. En sus huellas -traspasadas por nuestro clericalismo- está la Salvación, es decir, nuestra Humanización y no los disparates que nos enseñan todavía. Ahí están las dinámicas "parábolas del reino" para ratificarlo.

Ni salvados, ni redimidos… de esa manera que nos contaron, pero SÍ iluminados, amados, llamados, atraídos, esperados y abrazados. ¡Esa es la Redención real, concreta, viva y actuante! ¿No es para volverse loco de alegría y pegar el aleluya hasta en el carnet de identidad?

Y, si hablamos de salvación eterna, debo "dar razón de mi esperanza" (1Pe 3,15):

¡SÍ, salvados, salvados TODOS desde la eternidad porque el Amor no puede hacer otra cosa que salvar!

El Señor vino a cogernos de la mano para guiarnos por la LUZ y alejarnos del DOLOR, para que consigamos la salvación en primera convocatoria y vivamos felices.

Esa es la "buena noticia", lo totalmente real, entendible y veraz porque coincide con lo que intuye nuestro corazón, sin tanto "laberinto" como algunos "profesionales de la religión" han construido.

De ti depende caminar el Camino de tu redención, de tu salvación, de tu humanización y dejarte acompañar -como en Emaús- por la dulce compañía del Amor mismo.

Es la adhesión a la LUZ la que nos hace hijos, no la cruz. Eres tú el que has de abrirte a recibir esa Luz, caminar hacia tu plenitud (redención) y no dejar de buscar ese Amor gratuito que te llama "hijo".

También puedes alejarte, despreciar "tu herencia" y hacer la experiencia de sobrevivir pasando hambre entre los puercos.

¡Es cosa tuya! Ése es el misterio de la libertad. El Camino está trazado y bien iluminado, de ti depende tomarlo o rechazarlo. Cuando decidas tomarlo, Él siempre te acompañará con abrazos florecidos y besos horneados.

"Yo, el Señor, te he llamado para la justicia, te he tomado de la mano y te he formado, te he puesto como alianza del pueblo y LUZ de las naciones, para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cárcel, del calabozo a los que viven en tinieblas…

Guiaré a los ciegos por caminos que no conocen, por senderos ignorados los haré caminar; ante ellos cambiaré las tinieblas en LUZ, y en llano el terreno pedregoso. Todo esto es lo que voy a hacer y lo haré sin falta" (Is 42,6).




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24 diciembre, 2025

Asaltar la Navidad desde dentro

  Si llegan disfrazados de incoherencias, son bandidos, no pastores

 

  

Nos quejamos los cristianos, algunos al menos, de que la gente no valora el sentido religioso de la Navidad, ni otros tiempos fuertes de nuestra religión.

 

En Navidad importan las vacaciones, las fiestas (¡Felices Fiestas! dicen muchos), las comilonas, los regalos, la alegría de los niños, tal vez las reuniones familiares y, un pelín, el sentido de más solidaridad en el ambiente.

 

¿Por qué no se valora?

 

Porque una "religión absurda" termina por olvidarse. Lo que importa en este tiempo navideño son las "satisfacciones" corporales, en especial la de comer y beber. Lo mismo da que se llame navidad, solsticio de invierno, vacaciones del trimestre, desplome del calendario o tiempo de borracheras. Cada uno lo celebrará según sus valores, suponiendo que se rija por algo más que los instintos animales.

 

Lo más clericales y tradicionales dirán que celebran el Nacimiento del Redentor o Salvador, según las "mentirotas dogmáticas" que todavía rigen en la Iglesia Católica.

 

Y de esa ceguera estática hay que responsabilizar a las Jerarquías reinantes que no han acertado a racionalizar y actualizar la doctrina, enterrando, de hecho, la LUZ que nos trajo el Niño de Belén.

 

¿De qué dicen que nos redimió?

 

De un "pecado original" inexistente, porque un Dios medianamente BUENO (no digo ya infinitamente) no puede CONDENAR a su criatura nada más crearla. A un Creador medianamente SABIO no se le puede quemar su primer muñequito de barro.

 

No nos han enseñado a separar los "bíblicos mitos judíos" de una razonada coherencia. Y, encima, nos prohíben pensar, para mantenernos en la jaula del sometimiento, como signo de falaz UNIDAD. 

 

¿Cómo, dicen, que nos redimió?

 

Ahí la cosa empeora y se masacra la COHERENCIA para hundirnos en lo ABSURDO.

 

Nos han contado (y nos exigen creerlo) que ese Niño nos redimirá desangrándose en una cruz, por mandato expreso de su Padre, para pagarle con sangre nuestra atávica deuda y rescatarnos del castigo eterno.

 

Las personas buenas, educadas con piadosas rutinas, no pensamos mucho y nos hacen comer "la paja de las letras bíblicas" como si fuese un buen jamón.


Y los que así nos forman y nos lo exigen se llaman "Pastores", que se engalanan con lujos y se dicen "sabios inspirados, delegados del mismísimo Dios".

Desde esos altísimos cargos ignoran que "la Biblia vale lo que vale y lo que no vale no vale", que parece una perogrullada, pero es una verdad evidente. 

No quieren ver que es una "obra de seres humanos", limitados, menos evolucionados, habitantes de un tiempo y un espacio muy primitivos. 

Nos hacen tragar que su "escritura es inerrante" (sin posible error) y que es la auténtica "palabra de dios", revelada al dictado solo a determinados personajes del pasado. Así nos han empujado a la bibliolatría, quedándose tan panchos. "¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos" (Sal 23). Sí, la biblia también tiene muchas luces inspiradas. 

Cuando algunos piensan un poco (propio del ser humano), se dan cuenta de la "sádica absurdez" del andamio dogmático, que nos exigen creer, y salen huyendo del "dios terrible y peligroso" que subyace bajo una "mitología bíblica" más tétrica que los dramas del Olimpo.

 

Si Abraham levantara la cabeza, nos acusaría de haber abandonado su Monoteísmo y habernos construido un colorido Politeísmo más absurdo que el de los pueblos que le rodeaban. Algún día debería describir esa realidad de nuestra religión, oculta entre las rutinas piadosas establecidas. 

 

¿Cuál es la realidad de la Navidad?

 

"Existía la LUZ verdadera que con su venida a este mundo ilumina a todo hombre" (Jn 1,9). Eso es lo que celebramos en Navidad, el aterrizaje de la LUZ, la alegría de un amanecer que nos conducirá a una verdadera Humanidad, todavía por conquistar.

 

Todo lo anterior es imposición de la oscuridad como marco doctrinal, totalmente contrario al Abba que Jesús nos reveló: Todo Bondad, todo Comprensión y todo Respeto por su criatura y la Libertad otorgada.


 

¿Cuáles son las consecuencias?

 

Buscar esa LUZ, empezando por utilizar nuestras facultades superiores y pensar, porque la LUZ de que hablamos no es física; NO permitir que los instintos nos cieguen y la imaginación nos envuelva en fábulas e incoherencias.

 

Y los que piensan, meditan y bucean en su interior, llegan a la evidencia de que un Dios que es en la ETERNIDAD no puede actuar en el TIEMPO. Todo lo que HACE es eterno y se identifica con lo que ES. Por eso su ACTUAR es único y eterno, ACTO PURO, que siembra LO QUE ES (amor y felicidad) en sus criaturas.

 

Por eso, terminan evidenciando, que Dios lo tiene TODO hecho y bien hecho. TODO concedido y perdonado. TODO redimido y salvado.

 

Lo que falta es que los "seres limitados y evolutivos" que somos aceptemos, desde el tiempo, ILUMINAR nuestra LIBERTAD para ajustar nuestros necesarios instintos animales y convertirnos en verdaderamente humanos, evolucionando de acuerdo con el parecido que tenemos con el Creador, a su "imagen y semejanza".

 

Y justamente a eso vino Jesús, a darnos una LUZ inmensa y nueva para evolucionar hacia una mayor HUMANIDAD y no descender a "bestias sin cerebro".

 

Nos enseñó, además, al precioso: Que no estamos abandonados y solos. Que llevamos dentro una ENERGÍA divina (que llamó "reino de Dios"), para levantarnos de nuestros errores y flaquezas y superar el camino de maduración de la vida. Muchos, muchísimos, lo EXPERIMENTAN cada día.

 

Todo eso merece celebrarse, empezando por el aniversario del nacimiento de quien nos guió en la "evolución personal y social del mundo" con LUZ y ENERGÍA, sin redenciones, sin perdones, sin castigos, sin libros divinos, solo inspirados de continuo...




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