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22 febrero, 2025

Bienaventuranzas: ¿Utopía o Coherencia?





Quizás no haya texto del Evangelio más tergiversado que las Bienaventuranzas, por dos causas, me parece a mí:

 - Tomarlo al pie de la letra

- Sacralizarlo, convirtiéndolo en un "mantra sagrado" petrificado por los siglos.

 ¿Será que Jesús era incoherente y tontito?

Bienaventurados los POBRES:

En contra de la "tradición judía de la prosperidad", demostración de la aprobación de Dios. En contra de la racionalidad de la ley que rige el mundo: "ley de la causalidad" (a tal causa tal efecto, todo son consecuencias). ¿Lo ignoraba Jesús?

¿Será por eso que eligió gente sencilla, pero acomodada, como compañeros? ¿O que sus amigos preferidos fueran pudientes, como Lázaro por ejemplo? ¿O que vistiera una túnica inconsútil, privilegio de ricos?

"Sin coherencia" no hay interpretación posible a nada de lo que predicó Jesús. Los conceptos de "pobreza" y "riqueza" son de los más manipulados de este mundo, con nefastas connivencias de la religión.

Y así hemos desembarcado en la realidad de muchos religiosos que defienden a políticos comunistas o aledaños, que multiplican los pobres y los mantienen esclavizados con migajas. Echad un vistazo al mapa, por favor…

Cuando el monstruo se ha establecido y devorado toda prosperidad y libertad, entonces esos mismos religiosos, que le abrieron las puertas, se rasgan las vestiduras.

¡Ojo con los que esclavizan, aunque se disfracen de ángeles! Jesús llegó para liberar.


Para colmo tenemos el reverso de una "Iglesia embustera" que atesora oro, arte, museos, edificios faraónicos e ídolos recubiertos de coronas de oro, joyas y riquezas sin fin. Pero se llama "pobre" a sí misma… Creo que sí. ¡Pobre de Evangelio auténtico, para nuestra desgracia!

Bienaventurados los que tienen HAMBRE: 

¿Será por eso que Jesús multiplicó los panes y peces para saciarla? ¿Será por eso que le llamaban comedor y bebedor? ¿O será por eso que se apuntaba a cualquier banquete, aunque fuera de pecadores ricos y familias bien nutridas?

El HAMBRE es un mal y por tanto infeliz. Es una realidad, nunca deseable, contra la que hay que luchar.

 Si perdemos la perspectiva de la REALIDAD y la COHERENCIA no entenderemos nada del "mensaje de Jesús". 

Le reduciremos a "tontito útil", víctima propiciatoria para el perdón de los pecados, como hace reiteradamente nuestro Pablo, desde su religiosidad primitiva y sacralizada, es decir, absolutizada por los siguientes patronos de la Barca.

Hemos traicionado el "mensaje de humanización" que nos dejó Jesús, hasta el punto de confundirlo con "un gurú sagrado, utópico, inalcanzable y sangriento", bajado del cielo con la única finalidad de conseguir un "PERDÓN" ya derramado desde la eternidad por la Infinita Misericordia. Es decir, "un gurú inútil y totalmente prescindible".

Y todo por no evolucionar a la LUZ del Espíritu que el propio Jesús derramó, perpetuando una "religión primitiva" y su "ideología del pecado". Donde seguimos atrapados, sin voluntad alguna de conversión, es decir, inteligente y coherente evolución. El mandato del Génesis (que llaman palabra divina) lo hemos convertido en: "Creced, multiplicaos e imitad a los hebreos, no tenéis nada que gobernar y cambiar".

Con mi ínfima lucecita, me parece ver a Jesús hablando en parábola de ACTITUDES y VALORES en dos grupos de Bienaventuranzas:


A) Bienaventuranzas de COMPASIÓN y AYUDA:

A los que tienen hambre, sed, necesidades básicas o lloran por cualquier causa, no podéis dejarlos tirados, tenéis que apoyarlos, auxiliarlos, levantarlos y abrazarlos.

A los que ponen su fin en las riquezas, en el estómago, en la imagen, en las risas superfluas y en la fama, también tenéis que ayudarlos porque caminan hacia su deshumanización, cultivando su naturaleza animal solamente.

Porque la compasión y la ayuda son la "actitudes del reino de Dios" que lleváis dentro.


B) Bienaventuranzas de COMPROMISO:

A los mansos, enamorados de la PAZ y la humildad; a los misericordiosos que aman, perdonan y auxilian; a los limpios de corazón que caminan sin engaños, trampas y egoísmos; a los que promueven el orden y la justicia de las "leyes de la naturaleza" que concretan la auténtica Ley de Dios; a los que contra viento y marea son constantes en el rumbo abierto por la LUZ de Jesús.

A todos éstos debéis imitarles, apoyarles, defenderles, porque son coherentes con el compromiso, que adquirieron en el Bautismo, de seguir a Jesús y cultivar la semilla del "reino de Dios" que late en el interior.



En el lenguaje de hoy las Bienaventuranzas sonarían así:


Dichosos los pobres, los desprendidos, los que no se dejan tentar por la materia y la avaricia, los que saben vivir con lo necesario. Tendrán menos problemas, valorarán y vivirán su fondo espiritual, estarán más atentos a los menos dotados y vivirán con más libertad. El día en que lo entendamos seremos más humanos.

Dichosos los mansos, los que vacían su corazón de violencia y agresividad. Son un regalo para nuestro mundo violento. Cuando todos lo hagamos, podremos convivir en verdadera PAZ.

Dichosos los que lloran porque el llanto es la puerta para bajar al consuelo del fondo donde nos habita el Padre.

Dichoso los que lloran por compasión al ver sufrir a otros. Son gente buena. Con ellos se puede construir un mundo más fraterno y solidario.

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, los que viven "en orden" y defienden “el orden de la creación”. Los que siempre aspiran a una sociedad respetuosa con todos y construyen su parte. En ellos alienta lo mejor del espíritu humano.

Dichosos los misericordiosos, los que saben perdonar desde el fondo de su corazón y se compadecen de las carencias de los otros. Solo Dios conoce su lucha interior y su grandeza. Ellos son los que mejor nos pueden acercar a la reconciliación y al amor.

Dichosos los que mantienen su corazón limpio de odios, engaños e intereses corrompidos. Se puede confiar en ellos para construir humanidad y progreso.

Dichosos los que trabajan por la paz con paciencia y constancia, sin animadversión, venganza o violencia externa o interna. Son constructores del camino imprescindible para el progreso de la humanidad. Los necesitamos para curar heridas y seguir avanzando.


Dichosos los que son perseguidos por actuar con justicia respetando el "orden de la naturaleza" instituido por el Creador. Ellos nos ayudan a vencer el mal con el bien.

Dichosos los que son insultados, perseguidos y calumniados por seguir fielmente la trayectoria de Jesús. Su sufrimiento será semilla de luz, conversión, humanización y paz. Su triunfo y su corona están garantizados.

Las bienaventuranzas nos están diciendo que otro mundo es posible. Un mundo más humano, más coherente, la síntesis del mensaje de Jesús, todo coherencia, nada de utopía.

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18 diciembre, 2023

La navidad con minúscula

 ¿Cómo celebras la Navidad, con mayúscula o con infamante minúscula?


Cada año nos ponen antes la navidad
. Una navidad con minúscula, pequeña y mercantil, que abarrota los escaparates de suculentas ofertas, tan sofisticadas como innecesarias.

Nuestros munícipes aportan al festejo sus bombillas de colores que, naturalmente, extraen de nuestros castigados bolsillos. 

La importación de interesada y barriguda imaginación siembra el ambiente de gordinflones colorados, ajenos a nuestra cultura. 

Nuestras aspiraciones cristianas se tambalean ante la avalancha de profanos intereses. Nos ilusiona la paga extra, ganada con el heroísmo de todo un año, pero -apenas conseguida- la canjeamos por superfluidad. ¡Qué poco valoramos nuestro esfuerzo! 

¡No podemos permitir que nuestros hijos conozcan la recia austeridad! Hay que introducirles en el consumismo injusto, en el capricho fofo, en el gregarismo patrocinado por los traficantes de banalidad. ¡Que no se frustren, podrían sufrir traumas síquicos irremediables! 

Hay que compensarles de nuestra dilatada ausencia, de nuestra falta de atención, de nuestra nula escucha. Trabajamos mucho y no tenemos tiempo para hacer familia.


Ahora, en esta navidad flácida y bullanguera, es imprescindible compensar ese vacío con unos regalos muy relucientes, muy ruidosos, muy agresivos; hay que canalizar la violencia mamada día a día en la televisión y en los videojuegos. 

Todavía me escuecen y emocionan las palabras de mi madre anciana ante aquel regalo caro:

"No quiero joyas, hijo. Te quiero a ti, tu presencia, tu voz, tus besos. Prefiero que me cuentes cómo en el trabajo tu honradez puede a tu ambición. Cómo tu mujer y tus hijos disfrutan de tu bondad y tu ejemplo. Cómo respondes a los que te necesitan sin darles largas. Soy feliz, hijo mío, comprobando que la Navidad corre por tus venas, que vas haciendo nuevo cada año el tesoro que yo te transmití". 

¡Cómo no me voy a rebelar contra esa navidad de papel moneda que colma los bolsillos hartos y vacía los corazones! Me repele la importación de vanas costumbres que agreden nuestras tradiciones y nuestra fe. Para demasiados sólo es un tiempo de banquetear y bullir con el efímero desplome del calendario. 

Nuestro Pablo ya lo advertía: "Hay muchos entre vosotros, de quienes muchas veces os hablé, y ahora tengo que repetirlo con lágrimas en los ojos, que son enemigos de la cruz de Cristo; su fin será la perdición, su dios es su vientre, su gloria sus vergüenzas y tienen puesto su corazón en las cosas de la tierra" (Fil 3,18).

Me duele que los cristianos, los que deberíamos celebrar con alegría y paz el abrazo de Dios a nuestra Humanidad, caigamos en el ruido pagano, en la exaltación del alcohol, en el olvido de quienes nos observan estupefactos desde su impotente miseria. 


Cuando veo instalar las luces multicolores del Ayuntamiento
, me dan ganas de gritar:

¡Diógenes coge esas innecesarias bombillas y recorre el Consistorio! A ver si, por fin, encuentras un hombre, a ver si a fuerza de voltios se ilumina el corazón hermético, frío, petrificado, tal vez corrompido, de nuestros regidores. 

A ver si se percatan de que, mientras ellos despilfarran en colorines, en pólvora de artificio, en fuentes y monumentos ociosos, hay personas que se consumen en la calle, que carecen del imprescindible alimento y techo. 

Individualmente poco podemos hacer, salvo denunciarlo, gritarlo, prestar nuestra alimentada voz a su abatido mutismo. A la compasión personal acuden tanto los verdaderos indigentes como los pillos negociantes de la mendicidad. Es muy difícil distinguirlos. 

Sólo desde la autoridad constituida, desde las instituciones al servicio del pueblo, se pueden tomar medidas para ayudar a los necesitados y erradicar la lacra de los farsantes y explotadores.

De momento nuestros políticos se entretienen con pregones navideños de espaldas al más mínimo sentido de humanidad.

La Navidad, con mayúscula, nos trae el recuerdo de ese Niño frágil y balbuciente en el que se personó la piedad y paciencia de Dios para recordarnos nuestra esencia amasada a su "imagen y semejanza".

¿Cómo podemos olvidar la misericordia, la compasión, la dignidad del ser humano? ¿Cómo pueden vendernos como productos navideños la superficialidad, el capricho, la comilona, el despilfarro y el olvido de los desamparados? 

Hoy, como ayer en Belén, hay quienes se hospedan en el jolgorio, la confusión, el promiscuo hacinamiento y el hartazgo de las posadas. Siempre hay sitio junto a avispados posaderos que explotan las oscuras pasiones. Pero, naturalmente, este no es lugar adecuado para una familia honrada y viajera que espera su primer hijo.


Nuestro Dios prefiere, para revestirse de niño, el silencio, la paz y la limpieza de una noche estrellada
. Por eso los confidentes de la Navidad son humildes trabajadores de intemperie. Por eso las ofrendas son regalos de primera necesidad. Por eso la Gloria de Dios va unida con la Paz a los hombres de buena voluntad. 

Pasados los años ese Niño, nacido al margen, nos dirá: "Te aseguro que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios... Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañe que te diga: Es necesario nacer de nuevo" (Jn 3,3). 

En la Navidad cristiana recordamos y celebramos la visita de Dios. Pero, sobre todo, renovamos nuestro propio nacimiento, el de cada día, el de cada año, el de cada paso fiel a Aquél que nos amó primero. 

Esta es la Navidad auténtica, la que se vive y alegra con sensatez cristiana, sin olvidar al que tienes cerca carente de lo básico para vivir.


¡Felices Fiestas! Es lo que muchos te dicen con sinceridad pagana. Que es como confirmar: ¡Feliz comilona, feliz dispendio, feliz disfraz con gorrito rojo y bragas coloradas, feliz bailoteo por la mudanza del calendario, feliz borrachera o feliz apareamiento!

¿Y de humanidad? ¿Del recuerdo de quien vino a recordarla y practicarla? No hay mayor decadencia que olvidar quienes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. No hay mayor necedad que ignorar que recogemos lo que sembramos, que no hay ley más cierta en este mundo que la "ley de la causalidad" (a tal causa tal efecto).

La navidad son minúscula solo nos traerá algún gustillo efímero, los bolsillos vacíos y la salud quebrada... Y lo más grave: la "deshumanización" de vivir como animalitos corretones, sin inteligencia ni libertad, solo absorbidos por la masa derrochadora, bullanguera o ebria.

Os deseo una Navidad esbelta y espiritual, con el íntimo y familiar recuerdo del Niño, maestro ya desde la cuna. Me encantaría veros alegres y felices, pero reforzando las "tres columnas del ser humano": SALUD - FINANZAS - ESPIRITUALIDAD.

Nuestra materialidad necesita las dos primeras. Pero sin la última, que cultiva nuestra superioridad inteligente y libre, solo llegaremos a vivir como animalitos, más o menos amaestrados.



 ¡¡¡ Feliz NAVIDAD con mayúscula !!!

 



Si no hay COHERENCIA, no hay VERDAD.

  "No te dejes engañar, sumérgete en la sabiduría de adentro"   Es de noche, el silencio me arropa e ilumina. La visión de mi ...