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20 febrero, 2026

Tentaciones y Tentadores

 ¿Qué hacemos con el enemigo que se coló en el salón de casa?

¿Lo metemos en la cama?

  

Claro que hay tentaciones y tentadores en nuestro mundo. Pero jamás de un demonio, como mantienen los "amantes de los demonios". 

¿Quién nos tienta? Desde luego NO un inexistente demonio, mítica personalización primitiva del MAL. Empezando por caer en que el MAL no existe, porque es la "ausencia de bien", que es lo que tiene entidad y existencia. Como la oscuridad es ausencia de luz. 

Lo que siempre nos tentó y nos tienta son los "instintos animales" (necesarios pero sin cabeza), nuestra "limitación" (si fuéramos infinitamente sabios seríamos inerrantes e intentables) y nuestra "libertad" (si no puedes elegir, no puedes ser inducido hacia una opción errada). 

Y además "los otros" y nuestra "loca imaginación", capaz de inventar quimeras gratificantes para los instintos ciegos y huidas perversas para nuestros miedos. 

En resumen: Nosotros mismos podemos generar la tentación o nos puede venir inducida por otros.


1ª Tentación: "El hambre y demás instintos". 

«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Justamente lo que nos enseña nuestra religión: Suplícale a "dios" que cubra tus necesidades, eso es creer, tener fe. 

Jesús responde: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". 

¿Y qué dice esa "palabra", escrita o inspirada en tu interior? "Comerás el pan con el sudor de tu frente" y "Creced, multiplicaos y gobernad la Tierra". NO es un castigo, sino una MISIÓN: Te creé con unas capacidades, utilízalas para realizarte, prosperar y satisfacer todas tus necesidades.


No es lícito pedirle a Dios lo que puedes y debes conseguir por ti mismo
. No puedes seguir colgado de un "ídolo cicatero y miserable" al que hay que sobornar permanentemente para conseguir que actúe. 

El Abba de Jesús, que se nos ha revelado y se manifiesta en tu interior, vive fuera del TIEMPO y del ESPACIO. No quieras meterlo en tu limitada jaula humana. Piensa un poco. 

Si no tiene TIEMPO, es absurdo pedirle que actúe en un FUTURO que no tiene. 

Si no tiene ESPACIO, es irracional pedirle que se MUEVA. Un Eterno PRESENTE solo tiene un ACTO, por eso afirmamos que Dios es "Acto Puro", que todo lo hizo bien, porque hace lo que es. Un Ser Infinito, sin ESPACIO, es INMÓVIL, un eje fijo, infinito y eterno (la movilidad es característica del espacio). Lo que no quiere decir que no sea expansivo, creador, entrega, amor sin límites. 

Con estas certezas, totalmente racionales (que no figuran en ninguna catequesis), es totalmente absurdo querer CAMBIAR o MOVER a Dios. Los que podemos y debemos cambiar somos nosotros que vivimos dentro del marco evolutivo de tiempo y espacio. Somos criaturas perfectibles y evolutivas, tanto a nivel individual como generacional.

Nos han creado "autónomos y libres", luego solo de nosotros depende la mejora del mundo y la maduración de la humanidad. Todo lo demás es pura imaginación milagrera, utópica e ineficaz. Por eso el mundo repite y repite los fracasos. 

Lo que nos lleva a visualizar, una vez más, el gran ERROR de la "Religión Pasiva" (colgarse y esperarlo todo de la actuación del Ser supremo) sin acertar a descubrir la "Religión Activa" (desarrollarnos y actuar sabiendo que TODO depende de nosotros, como seres dotados de inteligencia y autonomía). 

Pero sabiendo que portamos los "genes del Creador" y contamos con su "Presencia real" dentro de nosotros. 

¿Entonces, quién es el TENTADOR? 

El que te enseña el "poder de la oración conseguidora" para manipular a un Dios Infinito, como si fuera una gran marioneta o un robot de última generación, al que tú conduces con poderoso mando a distancia. Casi todas las oraciones oficiales te llevan por ahí. 

Tu verdadero "poder" es utilizar los dones sagrados de que te han dotado y sumergirte en el Abba que te habita, ilumina y fortalece para ejercitar tus capacidades. La satisfacción de tu parte animal, es necesaria y está en tus manos conseguirla. No hay que suplicarla.


2ª Tentación: "La fe y confianza ciegas" 

«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: "Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras"». 

Jesús responde: "No tentarás al Señor, tu Dios". 


Pedir lo irracional no es humano. Pedir lo que no te pueden dar es totalmente necio. Si te han dotado de INTELIGENCIA, no puedes caer en la oscuridad de la ceguera, ni puedes caer en las garras de quien te conduce como a un animal domesticado. Eso no es FE, eso es SOMETIMIENTO irracional, contrario a los genes que llevas dentro. 

Si te han creado autónomo y libre, con inteligencia, voluntad y libertad, te han dado las capacidades de ver, aceptar y utilizar la realidad de la naturaleza y sus límites. Pedir milagros, querer saltarse las "reglas de la realidad", es utilizar a un "dios manipulable", un ídolo inexistente. Eso es fatua milagrería. 

¿Y, una vez más, quién es el TENTADOR? El que te enseña e induce a tentar a Dios diciéndote que eso es virtud y la prueba de tu fidelidad. El que, para proponerte las virtudes de un colega antepasado, exige que el santo haya realizado 2 milagros, al menos, "contra natura". Es solo un ejemplo. 

Esos gurús religiosos de hoy son los mismos que exigían el estricto cumplimiento de unas leyes inhumanas, sin pensar en la finalidad de la Ley. Los mismos que condenaron a Jesús por predicar HUMANIDAD, con todo lo que eso significa, y avanzar con racionalidad y coherencia desde la "imagen y semejanza" con que nacimos. Las vidas y escrituras de los ancestros no pueden contradecir eso. La vida humana es evolutiva, como toda la creación.


3ª Tentación: "La dominación, el poder y el tener" 

«Todo esto te daré, si te postras y me adoras». 

Jesús responde: "«Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto».


¿Y qué hemos hecho los católicos? Lo primero rendir pleitesía a la poderosa autoridad religiosa, por encima de tu conciencia. No hace tantos años, incluso mataban por disentir. 

Ellos son los "delegados de dios", los que han recibido el PODER de salvarte o condenarte (el símbolo de las llaves ya es una autoinculpación evidente). Lo que importa no es adorar a Dios, sino seguir las "normas y doctrinas" que la autoridad religiosa te imponga. 

Lo importante no es buscar la VERDAD por el camino evolutivo del ser humano. Lo importante es la "verdad sinfónica", es decir, la "adaptación sumisa" a lo que te digan desde arriba y no desde dentro, para construir una falsa UNIDAD con el "poder de la autoridad". Como antaño, a los profetas se les mata o se les destierra por decir lo contrario de lo que la autoridad quiere oír. 

Es escandaloso que unos seguidores de Jesús, a los que se encargó SERVIR, poco tiempo después se dedicaran a DOMINAR, a servirse de los fieles, a circuncidar conciencias y ACAPARAR lo superfluo. 

Nuestra historia es una historia de "prostitución del cristianismo" de la que no hemos salido todavía. 

Si quieres evidencias, entra en cualquier iglesia católica. Comprobarás la cantidad de "dioses con poderes" allí entronizados a los que se da culto para obtener dádivas, es decir, para saciar nuestros egoísmos materiales. 

Dar "culto a Dios y solo a Él" significa identificarle, aceptarle, tratarle como al Padre que te dio su ADN (no como a una manipulable marioneta gigante), comprobar por inmersión que siempre está ahí a tu favor y que sus genes te identifican, te iluminan y fortalecen desde dentro. 

Y, por supuesto, RECHAZAR cualquier "culto a ídolos, influencers e intermediarios" que te han dicho que tienen el "poder de cambiar la voluntad de Dios". ¡Pero qué disparate tan absurdo! 

Quienes te enseñan todo esto y te inducen al disparate son tus TENTADORES, por muy santos y ejemplares que les consideres. Lobos con piel de oveja, que ni ellos mismos saben que llevan disfraz, porque la tradición de siglos y el sometimiento a la autoridad religiosa les cegó. 

Es incomprensible cómo hemos borrado al Abba de Jesús y lo hemos sustituido por innumerables ídolos y falsas doctrinas, SÍ falsas doctrinas, me atrevo a gritarlo. 

Hemos caído en la tentación de "la dominación, el poder y el tener" sin visos de conversión. 

Quien tenga ojos para ver, que vea los innumerables ejemplos reales de hoy mismo.

 


Estos son mis Libros Digitales.

Puedes pedirlos a:  jairoagua@gmail.com 

Los recibirás en tu correo-e gratuitamente.














 

06 febrero, 2024

"ENCONTRAR al Abbá de Jesús. Más allá de errados clericalismos"

 

Después de "ORAR al Dios de Jesús. Y abandonar los ídolos" sale ahora a la luz mi último libro: 

"ENCONTRAR al Abbá de Jesús. Más allá de errados clericalismos".

Los que me conocéis ya sabéis que hablo alto y claro, sin pelos en la lengua. Estoy convencido que "la racionalidad y la coherencia" son consustanciales a la religión auténtica.

Si nos conformamos con una "seudoreligión primitiva y mágica" estamos totalmente perdidos y nuestra fe es puro humo.

Este nuevo libro, al igual que los anteriores, recoge las meditaciones que he ido publicando en mi Blog desde hace ya unos cuantos años. Y ya lo podéis obtener, como siempre gratuitamente, con solo pedirlo a mi correo electrónico: jairoagua@gmail.com

Mi amigo, el conocido teólogo español Andrés Torres Queiruga, ha tenido a bien escribir unos párrafos que he incluido al final. El Prólogo es del párroco José Luis González Regueiro, antiguo alumno de Andrés, al que muchos conocéis porque realiza una magnífica labor de actualización de la Liturgia católica, y en especial la de cada Domingo, que suelo enviar todas las semanas a los que me la habéis pedido.

Para los que queráis tener una opinión previa del libro, os adjunto lo que el profesor Torres Queiruga me ha enviado (las  imágenes y colorines son míos).


Carta a modo de Epílogo


Querido Jairo: Todavía no hemos tenido ocasión de encontrarnos lo que se dice personalmente, como hemos soñado en alguna ocasión. Pero no pierdo la esperanza de que pueda acontecer algún día.

Mientras tanto han ayudado ocasionales contactos epistolares, y sigo con atención tus escritos, siempre frescos y claros, como esa "agua" que has elegido para acompañar tu nombre (también es bíblico y simbólico por sí mismo). 

Tu tono y tu estilo recuerdan la energía algo desgarrada y el poco convencionalismo de los antiguos profetas. Como ellos, vas a lo esencial: a lo que muerde en la carne, la vida. También como a ellos te preocupa limpiar la imagen de Dios: esa de cuyo nombre Martin Buber dijo que era la más enlodada y maltratada de todas las palabras. 

Tú no cejas en tu empeño de liberarla de prejuicios, acaso bien intencionados, pero que más de una vez amenazan con presentarlo casi como un monstruo de crueldad. No soportas, con razón, que se le pueda describir como capaz de considerar culpables a todos los seres humanos por un supuesto pecado que no cometieron; y, peor, dispuesto a castigarlos, si fallan, con un "infierno eterno e inmisericorde". 

Sabes que algo se está avanzando. Pero no persistes por capricho o resentimiento. Sobre todo, no te contentas con despotricar o protestar sin construir. Como el hagiógrafo que, ya en los primeros años cristianos, valiéndose del recuerdo y del nombre de Pedro —otro que también sabía enfadarse en estos asuntos—, escribió en una carta dirigida a cuantos confesaban al Dios de Jesús: "estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a todo el que os pida explicaciones" (1 Pe 3,15). 

Eso es lo mismo que te urge a ti. Y de eso precisamente va la preocupación que rezuma cada página de este libro, peculiar en la ligereza de la forma, tajante y desinhibido en las afirmaciones, pero de muy hondo compromiso en su fondo. 

Te preocupa que el imaginario cristiano esté poblado de interpretaciones obsoletas, que amenazan con hacer de la fe una narración de mitos infantiles, demasiadas veces heredados por adultos que los mantienen sin cambio desde la primera comunión, cuando la hubo. Y, en general, una comprensión de la fe que obedece a tópicos escuchados en sermones sin actualizar e interpretaciones que circulan sin reflexión ni control. 

No te has resignado personalmente a la fe rutinaria de tantos que, en el fondo, nunca se han preocupado por creer y comprender con la conciencia y la responsabilidad de creyentes adultos, dentro de la cultura actual y a veces frente a ella. 

No te resignas a que desde la predicación, la enseñanza y la catequesis —e incluso en una parte extensa de la teología— se sigan repitiendo "doctrinas" cuya letra contradice la entraña misma de aquello que se profesa. 

He aludido al "infierno", pero basta repasar el índice de tu libro, para ver que el problema afecta a cuestiones fundamentales que cimientan el edificio de la fe y que deberían presidir la imagen de un Dios Abbá, de entraña maternal y amor infinito. 

De ahí tu insistencia en renovar el "problema del mal", borrando la idea monstruosa de que Dios lo permita pudiendo evitarlo e incluso pueda mandarlo directamente. 

En unión íntima con ese problema tratas la cuestión de la "oración de petición", empeñada en convencer a Dios, incluso "refrescándole continuamente la memoria —¡acuérdate!— y animándole a que sea bueno y misericordioso, a que cumpla sus deberes". 

(Te confieso que cada vez me asombra más que la teología no tome en serio este martilleo inacabable de frases increíbles en cuanto se dedique un segundo a examinarlas, pero que deforman de raíz la imagen divina, minándola poco a poco y haciéndola literalmente increíble). 

Desde ese núcleo, que nace de tomar en serio la fe en la "creación", dejando de verla como un concepto abstracto, llamas a verla nacida de la misma entraña divina, buscando únicamente el bien para sus creaturas, apoyándolas en su realización y llamándolas a colaborar con su Creador como hijas e hijos autónomos y responsables. 

De ahí tu insistencia en el "perdón divino", que desculpabiliza para abrir a la vida, en confianza íntima y fraternidad entregada. 

Y tu llamada enérgica a la "organización comunitaria de la Iglesia" (llamada que a veces, todo hay que decirlo, debería ser menos destemplada, pues también de hermanos se trata en este asunto).

Con sobrada razón, insistes en que necesita con urgencia ser menos jerárquica y esencialmente igualitaria, sin ansias de pompa ni poder, en servicio y ayuda, colaborando con todos, abierta a los pobres y preocupada por el mundo.

Desde esta perspectiva, otros temas importantes van recibiendo su toque interpretativo: los "sacramentos", la "moral" como aliento positivo, la misma "muerte" desde la autonomía humana y el amor divino. 

Tu enumeración no pretende ser "sistemática", pues centras el esfuerzo en mostrarles a todos envueltos y vivificados por esta relación viva con el "Dios de Jesús". La enuncias casi letánicamente en tres títulos: el Dios "coherente" de Jesús, el Dios "inteligente y compasivo" de Jesús, el Dios "justo" de Jesús. 

Bien sé, porque me lo has dicho, hace ya mucho tiempo, que mi teología te ha ayudado a ir configurando esta visión. Por eso quiero decirte que, a tu vez, tú me lo has pagado con creces. 

Ante todo, porque tu recepción me anima personalmente en mi trabajo, en cuanto que de algún modo confirma que no va por mal camino y puede ayudar a una comprensión (algo) mejor y más actualizada de la fe. 

Y, sobre todo, porque, sea cual sea el acierto desde nuestra coincidencia, muestra la verdadera dialéctica eclesial que debe regir el anuncio de la fe entre el servicio específicamente teológico y las demás mediaciones eclesiales. 

El "sensus fidei", ese mismo "instinto de la fe" que a todos nos habita, entra así en la colaboración fraterna, aportando aquellas riquezas que solo se pueden alcanzar conjuntando las distintas perspectivas. 

Ninguna es mejor que otra, pues todas se unen y confunden en la comunión del servicio fraternal. En él confluye la mediación por el servicio oficial de los pastores, catequetas, profesores de religión o animadores de grupos que asumen expresamente esa tarea en distintos contextos. Y confluye la de aquellos creyentes que, como tú, asumiendo su fe de manera crítica y responsable, se sienten llamados a trabajar en este campo desde sus diversos lugares, capacidades y perspectivas. 

Este libro, unido a la incansable labor que por escrito y de palabra la acompaña, representa un caso ejemplar de la fecundidad de esta colaboración. 

El apartado final, a modo de colofón, se encabeza con un subtítulo expresivo: "Del grito de un pobre laico soñador a la llamada del Papa actual". Y concreta: "Papa, muy realista, convoca un Sínodo, nada menos, para escuchar al Pueblo de Dios". 

Has acertado, querido Jairo. Por ahí, justamente por ahí, va la gran llamada de nuestro papa Francisco a la "sinodalidad" como un gran signo de nuestro tiempo eclesial, abriendo al futuro y a la esperanza. 

Tú has hablado bien del "Abbá de Jesús". Preside el título con justicia de este librito luminoso, y tengo la convicción de que para muchas personas puede ser aliento cálido y guía actualizada para ponerse en camino. 

Andrés Torres Queiruga





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12 febrero, 2023

El diablo cojuelo y sus colegas infernales

 ¡Vamos a contar verdades, tralará… Y nunca más mentiras, tralará…!


Supongo que la mayoría de cristianos ya saben que "el demonio" solo es un fantasma irracional y anticristiano, creación de religiones primitivas, incluido el judaísmo del Evangelio.

Creer hoy en un "demonio tentador", invisible y secretamente actuante en el mundo, es contrario al Abba de Jesús.

Hacer temer a los niños la presencia oculta de tal fábula irracional es un "crimen de lesa humanidad", merecedor de "rueda de molino".

¿Qué padre pondría en su hogar un invisible nido de víboras venenosas para que sus hijos aprendieran a evitarlas? Sin embargo, le colgamos al Padre Amor esa sádica creación. Es tan absurda esa pestilente superstición que solo es explicable por la "irracionalidad" con que muchos difunden una temida religión.

El verdadero "origen del mal" está en nuestra "LIMITACIÓN" y "LIBERTAD" que nos posibilita confundir y elegir veneno por sanos alimentos. Es decir nos hacemos trampas al solitario eligiendo un "bien falso" en vez de un "bien real", al no usar nuestra capacidad de discernimiento, es decir, el juicio de la razón. Erramos porque somos limitados y somos limitados porque si no, seríamos dioses. Fácil de entender.

¿Entonces quién o qué nos tienta y nos induce al mal, al error, a una elección perjudicial? Intentaré identificar las "PARTES de nuestra limitación humana" que nos pueden poner la zancadilla. Nos conviene estar alerta y conscientes para errar lo menos posible. ¡A la porra el diablo cojuelo!


1. El Tiempo

 

Somos poco conscientes de que vivimos en una pecera, limitados por el tiempo y el espacio
. Nos creemos poderosos tiburones con desprecio de todo riesgo.

Nuestra pecera es de material traslúcido y no nos deja ver lo que hay fuera de ella, aunque podamos percibir los resplandores del más allá.

Ese es el principal escollo para poder "ver" y "comprender" a Dios. Es imposible desde la "limitación" aprehender la "infinitud". Solo podemos intuir a partir de lo que bulle en nuestro interior, en nuestro "íntimo intimísimo", que diría San Agustín.

Cada día me parece más racional, luminosa y real la definición de Dios que un día me llovió: "Dios es la Infinitud de las aspiraciones profundas del hombre". Somos limitados por los cuatro costados, pero con "aspiraciones infinitas", que proceden de la "imagen y semejanza" con que fuimos creados. Esa es la luminosidad que nos llega de la LUZ del Infinito.

En esa pecera limitada vivimos una vorágine de movimiento, en permanente evolución. Se mueve lo que nos rodea y nos movemos nosotros. El único punto de reposo, de descanso y de paz está en nuestro interior, en nuestra "intima humanidad", en lo que tenemos de "divino".

El crecimiento de nuestra cáscara es vegetativo y automático, de ninguna forma garantiza nuestra humanización. Podemos convertirnos en seres hueros, con apariencia humana, pero sin contenido humano. Para que ese desarrollo humano se produzca hay que permanecer en el esfuerzo de concientizar la "imagen y semejanza", sin jamás soltar el timón de inteligencia y voluntad.

La vacuna contra la "tentación del tiempo" se llama CONSTANCIA e INMERSIÓN. Contra la movilidad del tiempo y el abandono del timón hay que usar la constancia, nuestra capacidad de sumergirnos en la paz del fondo y el motor del "dinamismo de crecimiento" que llevamos dentro.

El tiempo es el primer escollo, la principal tentación a superar en nuestra vida. No aprovechar el tiempo nos lleva a la ruina moral, espiritual y económica. Cuántos parones, cuántos retrocesos, cuántos cansancios y renuncias, cuántas traiciones a nosotros mismos…

No hacen faltan diablillos para hacernos caer. Bastante tenemos con nuestra limitada naturaleza a la que tanto nos cuesta hacer progresar en el tiempo. ¡Que me lo pregunten a mí!

 

2. La Sensibilidad

He aquí otra instancia de la persona que se mueve. Unas veces tendrás sensaciones placenteras y otras dolorosas, causadas por elementos externos o por movimientos interiores.

Unas veces podrás identificar el origen de esas sensaciones y otras estará oculto en el subconsciente. De ahí la dificultad para superar los estados tristes y no dejarnos seducir por los placenteros. ¡Qué preciosa la misión de los Sicólogos para ayudarnos a encontrar la luz y el equilibrio! 

La gran tentación de la sensibilidad es dejarnos arrastrar por ella sin control de la inteligencia y sin sometimiento a nuestro ser (la raíz humana). Si el reloj es un tío vivo en movimiento, la sensibilidad añade el apetito de volar sin brújula según tu estado de ánimo.

Los Sicólogos explican que la sensibilidad es un globo sin control, sometido a los vientos que la rodean o a su temperatura interior. Es imprescindible tenerla anclada a la racionalidad y al ser, a esa roca interior que nos constituye y fortalece.

En la sensibilidad están enquistadas "bolsas de sufrimiento" (heridas por acontecimientos de nuestra historia) que se conservan grabadas como en una cinta magnética y son el origen de "reacciones desproporcionadas" que nos desestabilizan.

Hará falta una buena "curación sicológica" para concientizar tales "quistes de dolor" y evacuar su contenido.

Curiosamente esta curación también se puede conseguir en la oración profunda, donde se llora el dolor pasado y se cicatrizan las heridas. Que se lo pregunten, por ejemplo, a San Ignacio en la cueva de Manresa. O a San Agustín… Y es que el mejor Sicoterapeuta es el que diseñó a la criatura y la guía a su plenitud.

Un ejemplo: La IRA es un movimiento de la sensibilidad que sale o no hacia fuera. ¡Cuánta barbarie se produce a partir de ella! Tanto la inmediata: "agresividad", como la diferida: "venganza".

Recuerda los "7 pecados capitales": Soberbia – Avaricia – Lujuria – Ira – Gula – Envidia y Pereza. Todos empiezan por "movimientos de la sensibilidad" que siente como "buenos o placenteros" actos o actitudes destructivos de tu humanidad. Algunos de ellos asociados a instintos del cuerpo, del que hablaré después.


Son "el demonio de nuestro propio engaño". Nos perjudicamos a nosotros mismos por ausencia de un discernimiento sincero (basado en inteligencia y ser).

En resumen, no se puede dejar suelta la sensibilidad. Hay que tenerla muy bien amarrada y controlada por la racionalidad, la realidad y el ser (fondo humano).

Por eso la Sicología habla de "autocontrol", "madurez" y "equilibrio". No necesitamos diablos que nos tienten y descontrolen. Nosotros solitos fabricamos las piedras para tropezar.

 

3. La Imaginación

Es un híbrido sicológico, la suma de la "volatilidad de la sensibilidad" con la "capacidad de proyectar de la inteligencia".

Las sensaciones (positivas o negativas) pueden ser leídas por la inteligencia y lanzadas al futuro con más o menos desproporción, según el volumen de la sensación.

Así surge el "funcionamiento imaginativo", algo irreal que nos saca de la vida concreta.

La imaginación es capaz de "pintar" paisajes lúgubres o risueños con más o menos distancia de la realidad. Santa Teresa la llamaba la "loca de la casa" por su capacidad de disparatar, fantasear y desequilibrar la vida real.

Sin embargo, hay algo positivo en la imaginación: Es la fuente de la "creatividad" e incluso de la "innovación". Siempre que se sepa controlar, es decir, volver a la realidad y construir a partir de ella. 

No necesitamos "demonios ocultos" que nos induzcan a cometer horrendos pecados. Basta con que hagamos una pócima con la "sensibilidad desbocada" y la "loca imaginación", bien horneadas en un barreño de "instintos animales". Esta es la receta que envenena a los depravados e inconscientes y los convierte en alimañas (puntual o habitualmente).

 

4. Ambiente humano y Ambiente material 

El ambiente puede ser un amigo o un enemigo. El catecismo lo cita como "el mundo", uno de los 3 enemigos del hombre. Olvidan que "el mundo" es obra de Dios y donde moramos la mayoría de los cristianos. 

Para el clericalismo reinante todo lo que está fuera de los conventos es "el enemigo". Otra exageración anticristiana. Valiente forma de apacentar (alimentar) a los laicos. Así nos tratan, como los que vivimos con el enemigo. 

El "ambiente humano" en que nos desarrollamos influye, sin duda, en la construcción o destrucción de nuestra personalidad. 

No será igual el desarrollo de un niño que se crió entre ladrones, por ejemplo, que el que se crió en una honrada familia. Tampoco será lo mismo crecer en un "ambiente material" mísero que en uno con las necesidades básicas cubiertas. Tampoco será lo mismo vivir con lo necesario que en la opulencia y el capricho. Ni será igual vivir en la ciudad que en un pueblo. 

Estamos irremediablemente influenciados por el "ambiente humano" y el "ambiente material" en que crecemos y vivimos. Lo positivo y lo negativo nos dejará "marcas" que perdurarán toda la vida. Por eso es imprescindible despertar la conciencia para superar los ambientes hostiles, verdaderos tentadores, y elegir conscientemente el camino de superación humana. Tenemos "el poder" de construirnos o destruirnos. 

De ahí la imprescindible EDUCACIÓN para que aprendamos a ELEGIR lo bueno de lo malo, como corresponde a seres inteligentes. 

No necesitamos demonios con tridente. Bastará que elijas compañías o ambientes que te destruyan como persona. Tu hundimiento está asegurado. 

 

5. Instintos

También los cita el catecismo como el tercer enemigo: "la carne". Y una vez más la tacha de "enemigo". Algo insólito porque es creación de Dios y Él todo lo hace bien. Nadie considera enemigos a los aviones, por ejemplo, aunque tengan el riesgo de caerse. 

Somos una creación compleja que necesita "un orden" para crecer y funcionar correctamente. Eso es todo. Ocurre con cualquier artilugio mecánico creado por el ser humano (a nuestra mejor herramienta la llamamos "ordenador"). 

El que minusvalora ese "orden" se estrellará y fracasará como ser humano. Además colaborará en el descontrol y desorden de muchos otros. No valoramos lo suficiente el "poder de la influencia", positiva o negativa, que tenemos sobre otras personas. No sin razón la moral y el Evangelio hablan de "escándalos". 

Si alguien piensa que nuestra complejidad, fragilidad y limitación humanas necesitan de trampas añadidas para hacernos caer, es que está como una cabra, por eso sigue al cabrero. Si alguien piensa, que un Padre que nos crea por amor, es capaz de soltarnos "perros invisibles" para que nos corrompan o nos devoren, es que no tiene ni idea de quién es y cómo es el Amor Infinito.


Dos son los instintos básicos, imprescindibles para la conservación del ser humano:
"Instinto de conservación individual" (alimentación) e "instinto de conservación de la especie" (sexualidad). No hay que pensar mucho para darse cuenta que los "excesos o defectos" nos abocan a la degradación, la enfermedad o la muerte.
 

Con el añadido de que trasmitimos nuestros "desordenes" vía genética o vía educación. Eso explica las enfermedades y las desgracias. Nunca la "voluntad de Dios". No exagero un ápice. 

Por ejemplo: El contemporáneo "aborto" es mayoritariamente la elección de la muerte contra la vivencia ordenada y gozosa de la sexualidad. Por eso se ha convertido en el último "medio contraceptivo". Un ser inteligente y civilizado sabe respetar las "fuentes de la vida" y el "orden de la naturaleza". Follar sin pensar, por instinto solamente, es actuar como un perro. 

¡Y ojalá, tras el desliz del instinto, fuésemos como animales! Jamás verás a una perra que intente matar a sus cachorros, ni antes ni después del parto. El corrompido ser humano contemporáneo usa su inteligencia para destruir y se comporta peor que los animales.


Para manipular el
"orden de la naturaleza" no necesito un diablo cojuelo. Solo necesito olvidar que soy un "ser con inteligencia, voluntad y libertad" (garantes de ese orden). Lo que nos traerá desgracias y más desórdenes.
 

La verdad es que nuestro gran enemigo es "nuestra ambición de desordenar" lo que nos fue cedido por amor bien ordenado, próspero, saludable, floreciente y hermoso en unas "leyes de la naturaleza" insuperables. Ahí está todo. 

"El que tenga oídos para oír que oiga" (Mt 13,9). Solo eso.





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Si no hay COHERENCIA, no hay VERDAD.

  "No te dejes engañar, sumérgete en la sabiduría de adentro"   Es de noche, el silencio me arropa e ilumina. La visión de mi ...