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24 diciembre, 2025

Asaltar la Navidad desde dentro

  Si llegan disfrazados de incoherencias, son bandidos, no pastores

 

  

Nos quejamos los cristianos, algunos al menos, de que la gente no valora el sentido religioso de la Navidad, ni otros tiempos fuertes de nuestra religión.

 

En Navidad importan las vacaciones, las fiestas (¡Felices Fiestas! dicen muchos), las comilonas, los regalos, la alegría de los niños, tal vez las reuniones familiares y, un pelín, el sentido de más solidaridad en el ambiente.

 

¿Por qué no se valora?

 

Porque una "religión absurda" termina por olvidarse. Lo que importa en este tiempo navideño son las "satisfacciones" corporales, en especial la de comer y beber. Lo mismo da que se llame navidad, solsticio de invierno, vacaciones del trimestre, desplome del calendario o tiempo de borracheras. Cada uno lo celebrará según sus valores, suponiendo que se rija por algo más que los instintos animales.

 

Lo más clericales y tradicionales dirán que celebran el Nacimiento del Redentor o Salvador, según las "mentirotas dogmáticas" que todavía rigen en la Iglesia Católica.

 

Y de esa ceguera estática hay que responsabilizar a las Jerarquías reinantes que no han acertado a racionalizar y actualizar la doctrina, enterrando, de hecho, la LUZ que nos trajo el Niño de Belén.

 

¿De qué dicen que nos redimió?

 

De un "pecado original" inexistente, porque un Dios medianamente BUENO (no digo ya infinitamente) no puede CONDENAR a su criatura nada más crearla. A un Creador medianamente SABIO no se le puede quemar su primer muñequito de barro.

 

No nos han enseñado a separar los "bíblicos mitos judíos" de una razonada coherencia. Y, encima, nos prohíben pensar, para mantenernos en la jaula del sometimiento, como signo de falaz UNIDAD. 

 

¿Cómo, dicen, que nos redimió?

 

Ahí la cosa empeora y se masacra la COHERENCIA para hundirnos en lo ABSURDO.

 

Nos han contado (y nos exigen creerlo) que ese Niño nos redimirá desangrándose en una cruz, por mandato expreso de su Padre, para pagarle con sangre nuestra atávica deuda y rescatarnos del castigo eterno.

 

Las personas buenas, educadas con piadosas rutinas, no pensamos mucho y nos hacen comer "la paja de las letras bíblicas" como si fuese un buen jamón.


Y los que así nos forman y nos lo exigen se llaman "Pastores", que se engalanan con lujos y se dicen "sabios inspirados, delegados del mismísimo Dios".

Desde esos altísimos cargos ignoran que "la Biblia vale lo que vale y lo que no vale no vale", que parece una perogrullada, pero es una verdad evidente. 

No quieren ver que es una "obra de seres humanos", limitados, menos evolucionados, habitantes de un tiempo y un espacio muy primitivos. 

Nos hacen tragar que su "escritura es inerrante" (sin posible error) y que es la auténtica "palabra de dios", revelada al dictado solo a determinados personajes del pasado. Así nos han empujado a la bibliolatría, quedándose tan panchos. "¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos" (Sal 23). Sí, la biblia también tiene muchas luces inspiradas. 

Cuando algunos piensan un poco (propio del ser humano), se dan cuenta de la "sádica absurdez" del andamio dogmático, que nos exigen creer, y salen huyendo del "dios terrible y peligroso" que subyace bajo una "mitología bíblica" más tétrica que los dramas del Olimpo.

 

Si Abraham levantara la cabeza, nos acusaría de haber abandonado su Monoteísmo y habernos construido un colorido Politeísmo más absurdo que el de los pueblos que le rodeaban. Algún día debería describir esa realidad de nuestra religión, oculta entre las rutinas piadosas establecidas. 

 

¿Cuál es la realidad de la Navidad?

 

"Existía la LUZ verdadera que con su venida a este mundo ilumina a todo hombre" (Jn 1,9). Eso es lo que celebramos en Navidad, el aterrizaje de la LUZ, la alegría de un amanecer que nos conducirá a una verdadera Humanidad, todavía por conquistar.

 

Todo lo anterior es imposición de la oscuridad como marco doctrinal, totalmente contrario al Abba que Jesús nos reveló: Todo Bondad, todo Comprensión y todo Respeto por su criatura y la Libertad otorgada.


 

¿Cuáles son las consecuencias?

 

Buscar esa LUZ, empezando por utilizar nuestras facultades superiores y pensar, porque la LUZ de que hablamos no es física; NO permitir que los instintos nos cieguen y la imaginación nos envuelva en fábulas e incoherencias.

 

Y los que piensan, meditan y bucean en su interior, llegan a la evidencia de que un Dios que es en la ETERNIDAD no puede actuar en el TIEMPO. Todo lo que HACE es eterno y se identifica con lo que ES. Por eso su ACTUAR es único y eterno, ACTO PURO, que siembra LO QUE ES (amor y felicidad) en sus criaturas.

 

Por eso, terminan evidenciando, que Dios lo tiene TODO hecho y bien hecho. TODO concedido y perdonado. TODO redimido y salvado.

 

Lo que falta es que los "seres limitados y evolutivos" que somos aceptemos, desde el tiempo, ILUMINAR nuestra LIBERTAD para ajustar nuestros necesarios instintos animales y convertirnos en verdaderamente humanos, evolucionando de acuerdo con el parecido que tenemos con el Creador, a su "imagen y semejanza".

 

Y justamente a eso vino Jesús, a darnos una LUZ inmensa y nueva para evolucionar hacia una mayor HUMANIDAD y no descender a "bestias sin cerebro".

 

Nos enseñó, además, al precioso: Que no estamos abandonados y solos. Que llevamos dentro una ENERGÍA divina (que llamó "reino de Dios"), para levantarnos de nuestros errores y flaquezas y superar el camino de maduración de la vida. Muchos, muchísimos, lo EXPERIMENTAN cada día.

 

Todo eso merece celebrarse, empezando por el aniversario del nacimiento de quien nos guió en la "evolución personal y social del mundo" con LUZ y ENERGÍA, sin redenciones, sin perdones, sin castigos, sin libros divinos, solo inspirados de continuo...




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04 diciembre, 2025

Abre los ojos y las entendederas

 Imprescindible para entender Adviento, Navidad y toda tu Religión 


Por favor, abrid los ojos y las entendederas: Dios NO se puede mover. Es inmutable y perfecto, acto puro. Si no fuera así, no sería Dios. 

Lo tiene TODO hecho y bien hecho. Todo concedido y perdonado desde la eternidad. 

Tampoco le puedes ofender. Recuerda la imagen que te mostré hace tiempo: ¿Te ofenderías porque una hormiga te saque la lengua? Ni a eso podemos llegar.

Tus errores, tus limitaciones son INEVITABLES, precisamente porque ni eres, ni puedes ser como Dios.

Lo que realmente te perjudica es el estancamiento, el enanismo, el no desarrollar tus facultades superiores, empezando por las básicas: INTELIGENCIA, VOLUNTAD y LIBERTAD. 

Es inútil insistir en pedir perdón. Todo está perdonado desde la eternidad donde Dios habita fuera del tiempo. Por eso la instaurada "Redención por la sangre" es una mentirota de origen humano y judío, que no nos conduce al Abba, sino a un "dios sádico" que asusta e incita a la rebelión o a la huida. ¡Vaya manera tan incoherente de hacer discípulos!  ¡Vaya forma de cumplir ser "pescadores de hombres" espantando al personal!

Mejor pide perdón a quien ofendiste o a ti mismo por tirar piedras en tu propio tejado. Aumenta tu autoestima y apóyate en los tesoros que llevas dentro, regalos de Dios, para caminar con equilibrio y solidez. Rectifica continuamente tu conducta, como cuando conduces tu coche. Soltar el volante te puede costar la vida.


Es inútil utilizar intermediarios por muy santos que hayan sido.

Es inútil implorar a la Madre de Jesús que utilice sus poderes, porque NO los tiene.

Es tan humana como tú, por mucho que la vistan de folclórica o emperadora. De ella solo podemos recibir cariño y ejemplo, lo mismo que recibió Jesús.

En nuestra Iglesia estamos viviendo de hecho una irracional, larguísima y monumental "comedia piadosa" que dura siglos. Nuestros Curas salen idiotizados por una "formación rígida, obsoleta y ciega". La mayoría son como niños buenos dando vueltas y vueltas por una enorme "torre de Babel" de libros viejos e ideas caducadas, sin acertar a contagiar luz, vida y libertad. Pero, claro, ellos piensan que el "hereje idiota" soy yo. Perdonados están. Los ciegos no pueden ver, ni verse.


¿Por qué todo eso? Porque nos han encerrado en una falsa "Religión Pasiva" en la que TODO consiste en querer obtener de Dios lo que debemos conseguir nosotros mismos. ¿O conoces a algún agricultor que obtenga patatas pidiéndoselas al cielo?

No basta creer en un Dios. Es imprescindible indagar meditando (buscando en tu interior) "Quién es y cómo es Dios", porque Él se revela a los que lo buscan. Y hay que rechazar la tentación de identificarle con ÍDOLOS varios, hechuras humanas, impuestos incluso por guías erráticos. 

O nos pasamos a la "Religión Activa" aceptando conscientemente que somos nosotros los que debemos movernos, construir, crecer, progresar y cambiar el mundo, o todo seguirá igual o peor.

El "convertíos" de Juan y abandonad la inmoralidad es solo el inicio. Detrás llegó la LUZ y la ENERGÍA de Jesús para enseñarnos el "Camino de Humanidad" que seguimos olvidando.

Nos conducimos como "asnos de noria" que ni ven (les tapan los ojos), ni piensan, ni saben dónde van. Solo damos vueltas y vueltas a las "rutinas impuestas" por gurús irracionales (colgados de la arrugada vejez de los siglos), que nos exigen creer que atados a un largo palo giratorio conservamos la unidad y seguimos a Jesús. 

Para nada nos servirá el Adviento, ni la Navidad de fosforito si no somos capaces de escuchar desde dentro "hay que nacer de nuevo", no Jesús, sino tú, yo y todos.

A ver si consigues ser de verdad tú mismo, el "dios pequeñito" que llevas en tus entrañas. 

Ése que quizás ni siquiera tienes sobre un pesebre, sino abandonado en un rincón de la cuadra de tu vida. 

Os deseo LUZ, mucha LUZ. La de dentro.









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18 diciembre, 2023

La navidad con minúscula

 ¿Cómo celebras la Navidad, con mayúscula o con infamante minúscula?


Cada año nos ponen antes la navidad
. Una navidad con minúscula, pequeña y mercantil, que abarrota los escaparates de suculentas ofertas, tan sofisticadas como innecesarias.

Nuestros munícipes aportan al festejo sus bombillas de colores que, naturalmente, extraen de nuestros castigados bolsillos. 

La importación de interesada y barriguda imaginación siembra el ambiente de gordinflones colorados, ajenos a nuestra cultura. 

Nuestras aspiraciones cristianas se tambalean ante la avalancha de profanos intereses. Nos ilusiona la paga extra, ganada con el heroísmo de todo un año, pero -apenas conseguida- la canjeamos por superfluidad. ¡Qué poco valoramos nuestro esfuerzo! 

¡No podemos permitir que nuestros hijos conozcan la recia austeridad! Hay que introducirles en el consumismo injusto, en el capricho fofo, en el gregarismo patrocinado por los traficantes de banalidad. ¡Que no se frustren, podrían sufrir traumas síquicos irremediables! 

Hay que compensarles de nuestra dilatada ausencia, de nuestra falta de atención, de nuestra nula escucha. Trabajamos mucho y no tenemos tiempo para hacer familia.


Ahora, en esta navidad flácida y bullanguera, es imprescindible compensar ese vacío con unos regalos muy relucientes, muy ruidosos, muy agresivos; hay que canalizar la violencia mamada día a día en la televisión y en los videojuegos. 

Todavía me escuecen y emocionan las palabras de mi madre anciana ante aquel regalo caro:

"No quiero joyas, hijo. Te quiero a ti, tu presencia, tu voz, tus besos. Prefiero que me cuentes cómo en el trabajo tu honradez puede a tu ambición. Cómo tu mujer y tus hijos disfrutan de tu bondad y tu ejemplo. Cómo respondes a los que te necesitan sin darles largas. Soy feliz, hijo mío, comprobando que la Navidad corre por tus venas, que vas haciendo nuevo cada año el tesoro que yo te transmití". 

¡Cómo no me voy a rebelar contra esa navidad de papel moneda que colma los bolsillos hartos y vacía los corazones! Me repele la importación de vanas costumbres que agreden nuestras tradiciones y nuestra fe. Para demasiados sólo es un tiempo de banquetear y bullir con el efímero desplome del calendario. 

Nuestro Pablo ya lo advertía: "Hay muchos entre vosotros, de quienes muchas veces os hablé, y ahora tengo que repetirlo con lágrimas en los ojos, que son enemigos de la cruz de Cristo; su fin será la perdición, su dios es su vientre, su gloria sus vergüenzas y tienen puesto su corazón en las cosas de la tierra" (Fil 3,18).

Me duele que los cristianos, los que deberíamos celebrar con alegría y paz el abrazo de Dios a nuestra Humanidad, caigamos en el ruido pagano, en la exaltación del alcohol, en el olvido de quienes nos observan estupefactos desde su impotente miseria. 


Cuando veo instalar las luces multicolores del Ayuntamiento
, me dan ganas de gritar:

¡Diógenes coge esas innecesarias bombillas y recorre el Consistorio! A ver si, por fin, encuentras un hombre, a ver si a fuerza de voltios se ilumina el corazón hermético, frío, petrificado, tal vez corrompido, de nuestros regidores. 

A ver si se percatan de que, mientras ellos despilfarran en colorines, en pólvora de artificio, en fuentes y monumentos ociosos, hay personas que se consumen en la calle, que carecen del imprescindible alimento y techo. 

Individualmente poco podemos hacer, salvo denunciarlo, gritarlo, prestar nuestra alimentada voz a su abatido mutismo. A la compasión personal acuden tanto los verdaderos indigentes como los pillos negociantes de la mendicidad. Es muy difícil distinguirlos. 

Sólo desde la autoridad constituida, desde las instituciones al servicio del pueblo, se pueden tomar medidas para ayudar a los necesitados y erradicar la lacra de los farsantes y explotadores.

De momento nuestros políticos se entretienen con pregones navideños de espaldas al más mínimo sentido de humanidad.

La Navidad, con mayúscula, nos trae el recuerdo de ese Niño frágil y balbuciente en el que se personó la piedad y paciencia de Dios para recordarnos nuestra esencia amasada a su "imagen y semejanza".

¿Cómo podemos olvidar la misericordia, la compasión, la dignidad del ser humano? ¿Cómo pueden vendernos como productos navideños la superficialidad, el capricho, la comilona, el despilfarro y el olvido de los desamparados? 

Hoy, como ayer en Belén, hay quienes se hospedan en el jolgorio, la confusión, el promiscuo hacinamiento y el hartazgo de las posadas. Siempre hay sitio junto a avispados posaderos que explotan las oscuras pasiones. Pero, naturalmente, este no es lugar adecuado para una familia honrada y viajera que espera su primer hijo.


Nuestro Dios prefiere, para revestirse de niño, el silencio, la paz y la limpieza de una noche estrellada
. Por eso los confidentes de la Navidad son humildes trabajadores de intemperie. Por eso las ofrendas son regalos de primera necesidad. Por eso la Gloria de Dios va unida con la Paz a los hombres de buena voluntad. 

Pasados los años ese Niño, nacido al margen, nos dirá: "Te aseguro que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios... Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañe que te diga: Es necesario nacer de nuevo" (Jn 3,3). 

En la Navidad cristiana recordamos y celebramos la visita de Dios. Pero, sobre todo, renovamos nuestro propio nacimiento, el de cada día, el de cada año, el de cada paso fiel a Aquél que nos amó primero. 

Esta es la Navidad auténtica, la que se vive y alegra con sensatez cristiana, sin olvidar al que tienes cerca carente de lo básico para vivir.


¡Felices Fiestas! Es lo que muchos te dicen con sinceridad pagana. Que es como confirmar: ¡Feliz comilona, feliz dispendio, feliz disfraz con gorrito rojo y bragas coloradas, feliz bailoteo por la mudanza del calendario, feliz borrachera o feliz apareamiento!

¿Y de humanidad? ¿Del recuerdo de quien vino a recordarla y practicarla? No hay mayor decadencia que olvidar quienes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. No hay mayor necedad que ignorar que recogemos lo que sembramos, que no hay ley más cierta en este mundo que la "ley de la causalidad" (a tal causa tal efecto).

La navidad son minúscula solo nos traerá algún gustillo efímero, los bolsillos vacíos y la salud quebrada... Y lo más grave: la "deshumanización" de vivir como animalitos corretones, sin inteligencia ni libertad, solo absorbidos por la masa derrochadora, bullanguera o ebria.

Os deseo una Navidad esbelta y espiritual, con el íntimo y familiar recuerdo del Niño, maestro ya desde la cuna. Me encantaría veros alegres y felices, pero reforzando las "tres columnas del ser humano": SALUD - FINANZAS - ESPIRITUALIDAD.

Nuestra materialidad necesita las dos primeras. Pero sin la última, que cultiva nuestra superioridad inteligente y libre, solo llegaremos a vivir como animalitos, más o menos amaestrados.



 ¡¡¡ Feliz NAVIDAD con mayúscula !!!

 



Si no hay COHERENCIA, no hay VERDAD.

  "No te dejes engañar, sumérgete en la sabiduría de adentro"   Es de noche, el silencio me arropa e ilumina. La visión de mi ...